LA RULETA RUSA, EL SIDA Y EL GOBIERNO

Jugar a la ruleta rusa es poner una bala en el tambor del revolver, darle unas vueltas, apuntarse a la cabeza y... probar. Una manera bastante tonta de ponerse en riesgo de morir.

Algo así pensé que hace el gobierno con su ley de salud reproductiva, al leer una noticia internacional (ACI), que hacía ver la consternación de muchos ante esta aprobación hecha por presiones de las Naciones Unidas y el Banco Mundial Y que –afirma- contiene en realidad muy pocos elementos de desarrollo social y que los llamados derechos reproductivos son una manera de referirse al control natal y al aborto. De hecho, la ley impulsa la distribución de contraceptivos y hace obligatoria, en las escuelas públicas, una educación sexual de carácter puramente genital.

No parecen exagerar, por lo que Carla Mollinedo escribía hace una senana en Prensa Libre. Denuncia los contenidos de los textos de educación sexual propuestos –impuestos- por el Ministerio de Educación donde "se enseñará a nuestros jóvenes y niños, desde anatomía y biología del sistema reproductivo hasta como aprender a masturbarse, además de la utilización de contraconceptivos...". Estas leyes son iguales en toda Latinoamérica, así como la elaboración de textos, como fue en El Salvador. Diseñado por la Unesco, para que los maestros los padres- enseñen a tener una sexualidad saludable, con dibujos explícitos, según su código y sus valores.

Los temas que toca la ley de salud reproductiva son muy amplios y lo hace con una valoración desigual. Me centro aquí sólo en la educación sexual, que miopemente está reducida en el fondo a evitar nacimientos y evitar el sida.

En todos los países los contagios de sida ocurren por transmisión sexual. Por esto muchas instituciones gubernamentales se empeñan en promover lo que llaman "sexo seguro" con el uso de preservativos, aunque esta comprobado que un condón no es siempre capaz de detener a un espermatozoide, y mucho menos a un virus de Sida cuyo tamaño es 450 veces menor. Su seguridad es de un 80%.

Tal vez con ese dato tendríamos argumentos para acabar con el mito de que el sexo es seguro cuando se usan preservativos, y para entender que el único sexo seguro es el que se tiene dentro del matrimonio en un marco de fidelidad y confianza.

No estamos ante un tema religioso en un sentido restringido de la palabra, sino ante un peligro físico para la misma sociedad, además de pérdida de valores que lleva consigo estas política desgraciada. Lo hacía notar recientemente (20 de enero 2002) el Dr. Jokin de Irala, Profesor de Epidemiología y Salud Pública de Navarra. Hacía notar que acaba de aprobarse una Ley en Nueva Jersey que promueve la abstinencia en los programas de educación sexual en colegios públicos. Insiste en que deben plantearse de modo que siempre quede claro el mensaje de que la abstinencia de relaciones sexuales es la medida más eficaz y razonable contra los embarazos imprevistos y las enfermedades de transmisión sexual, auténticas epidemias de nuestro tiempo.

Señala el Doctor Irala que el argumento para justificar el preservativo es fundamentalmente que "no es posible ni realista, pedir a los jóvenes que se abstengan". Pero esto es manipular la verdad. Concluía que la juventud actual está siendo claramente engañada. Deben conocer, entre otras cosas, las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud donde se afirma que el único medio eficaz de prevención del sida es la abstinencia de relaciones sexuales, o tenerlas con una sola persona no infectada. Y que el uso del preservativo no elimina el riesgo de transmisión del sida: sólo en un 80%. Volviendo a la ruleta rusa, es como si el tambor del revolver tuviera capacidad para 5 balas... y una de ellas tuviera el proyectil.

El mensaje más importante es quizá para los padres de familia en Guatemala: ˇalerta!. Que no se confíen y sepan qué enseñan a sus hijos. Y exijan sus derechos, que nadie pretenda suplantarles en su derecho y obligación a la educación de sus hijos.

Quien no lo haga, que no se queje...

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