CHUSITA Y LA SALUD REPRODUCTIVA

Chusita escribió una carta, que publiqué cuando iba a tener el quinto niño. Reproduzco unos párrafos, porque representa el sentir de mucha gente, y cuento después qué pasó cuando realmente nació el niño...

Es persona sencilla, atiende un comedor en la zona 3. La carta tiene nueva actualidad, ante lo que podría ser la realidad de la campaña de salud reproductiva del gobierno. Tiene poco que comentar y muestra que hay mucho que hacer...

"... A veces me pongo a pensar en todas las personas que por su trabajo debieran estar moralmente bien orientadas para saber orientar a los demás. Sobre todo en el campo en que hoy me refiero, como es el derecho a la vida, el respeto a la libertad y las decisiones de los demás, el derecho a la salud, el derecho de vivir y el derecho de dar vida a los demás. Tuve hace muy pocos meses que ir a la maternidad del IGSS, pues estoy esperando el 5º bebé, y le doy gracias a Dios por depositar en mi esposo y en mí la confianza que nos tiene para cuidar otro hijo suyo, que algún día de sus propios labios saldrá también la palabra ‘gracias por la vida’. Pero lamentablemente me topé con un doctor que, en lugar de apoyarme, más bien -según él- me dio terapia para que yo incluso llegara a creer que mi esposo no me quiere, no me aprecia, no me respeta. Si no hubiera estado preparada moralmente, quizá esto llegue a sembrarlo en mi corazón y empezar a creer todo esto. Y me ha presionado para que me opere para no tener más niños y quiere aún que en la próxima cita le lleve una respuesta positiva de su propuesta. Y que si no, obligarán a mi esposo a que firme esa carta para que esto se lleve a cabo.

"Bueno, y como le contestó una señora de San Juan Sacatepéquez a un Doctor en este Hospital: tengo 6 niños y este es el número 7, no me pienso operar y tampoco me presionés para hacerlo porque no te estoy pidiendo ayuda a vos ni a nadie. Quizá era una señora que no estaba muy preparada pero tiene criterios claros.

"Yo lo único que les pediría es: respeten la libertad de los demás, respeten las decisiones de las parejas, respeten el juramento hipocrático no sólo lo tengan como un diploma. Dios les pedirá cuenta de sus actitudes ante los demás, que como dicen muchas personas de los pueblos que la corbata y la bata blanca los lleven de verdad a valer. Tengan carácter para decir NO a un aborto, no cerrar nunca las fuentes de la vida mientras Dios no lo decida así.

"Yo conozco a doctores que los tratan de muchas maneras por no apoyar, ni los abortos, ni los anticonceptivos, ni las ligaduras, etc., etc. pero dicen que ellos prefieren perder un paciente que perder el alma, porque son pacientes que lamentablemente ya les han lavado el cerebro en los hospitales ya sea públicos o privados. Solo piensen que sería de ustedes si sus mamás no hubieran querido que nacieran.

"Por favor, hay que poner un hasta aquí y respetar la libertad a la que todos tenemos derecho. A la vida de un ser que estar por venir, o a uno que no le permiten ni siquiera llegar a engendrarse. Apréndanse de memoria el juramento hipocrático. Yo se muy poco de esto porque no es mi campo, pero tampoco soy ignorante: lo he leído en algunas clínicas como 2 veces".

El resto de la historia me la contó su esposo, Ricardo. Hablaron con el supervisor, que querían otro médico que no los presionara. Les dijo que estaban en su derecho y los envió con otro ginecólogo. Me dijo que aquello fue, como decían en su pueblo, "ir de Herodes a Pilatos". Nueva presión, que tener muchos hijos no era correcto... etc., etc. "me dejó como trapo de cocina", me confesó. Le hicieron la vida imposible. Al final, reunió sus pocos ahorros y tuvo que emplearlos en un médico particular, para poder tener su hija. A veces, cuando la levanta en brazos -ya tiene un año-, le dice: "vales todo el oro del mundo..." Al menos, si lo que él tenía.

No se han arrepentido. Y se les ve requetefelices...

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