AIRES QUE CORREN SOBRE EDUCACION DE LOS JOVENES

Canadá y los países Escandinavos han tenido papel protagonista con ocasión de los Acuerdos de Paz. Son las misma épocas en que nos vino el Código del Niño, que esperemos que en paz descanse.

Me vino una noticia, que no recuerdo haber leído y que puede ser de interés en Guatemala. El pasado agosto se realizó en Lisboa una reunión de representantes para asuntos de la Juventud de 146 países, y elaboró un "Plan de Acción Mundial para la Juventud del año 2000 en adelante". Los países Escandinavos y Canadá -los mismos países a que me refería al principio-, presionaron para incluir en el documento en lugar de la palabra "familia", conceptos más amplios como "uniones" o "familias". Estos mismos países y agencias de la ONU, insistieron en incluir "la necesidad para los jóvenes de un acceso seguro, efectivo, económicamente accesible y aceptable a métodos legales de planificación familiar". Para que quedara más claro por donde van los aíres de estos países -al menos de los que se dedican a asuntos de la juventud-, añaden en dicho Plan de Acción: "Se reconoce la importancia del cuidado de la salud, incluido el cuidado de la salud reproductiva", instituye "la creación de bases de datos sobre la salud reproductiva de los jóvenes y sobre la difusión de la información, para el asesoramiento amigable de los jóvenes y de equidad de género en orden asegurar el bienestar físico, mental y social de los jóvenes ".

Es fácil entre tanta verborrea, confundirse. Por esto transcribo la nota difundida por la Sala de Prensa del Vaticano. Lógicamente, expresa su conformidad con la finalidad inicial del Congreso: buscar soluciones a los desafíos que enfrenta la juventud mundial en términos de pobreza, paz, educación y salud. Pero da a conocer la naturaleza y las razones de sus reservas a este documento. En primer lugar, respecto del término "cuidado de la salud reproductiva", indica que este término debe "promover el logro de la maduración personal en la sexualidad y en el amor mutuo, y la libre decisión que caracteriza la relación conyugal en sintonía con las normas morales". Rechaza el aborto o el acceso al él como una necesidad o posibilidad para la salud. Una observación similar añade con respecto del término "planificación familiar": que es admisible, lógicamente, sólo con métodos éticamente aceptables. Recuerda también que la educación sexual "es primaria y fundamentalmente un derecho, deber y responsabilidad de los padres". Con respecto al uso del término "género", sólo es aceptable cuando se basa en la `identidad biológica y sexual, es decir, los dos sexos, femenino y masculino". Para terminar con esta bocanada de aire puro, de ideas claras, recuerda que la familia sólo puede entenderse como "la unidad básica de la sociedad y en términos de matrimonio, como una asociación equitativa entre esposo y esposa, en conformidad con la Declaración Universal de los Derechos Humanos".

Para orgullo de Guatemala, nuestra delegada, Sra. Díaz de Sciolli, puso también sus reservas porque nos se hace referencia al respeto de la vida desde la concepción, ni tampoco al derecho de los padres a elegir la educación para sus hijos, por supuesto incluida la sexual. Declara que la familia constituida por un hombre y una mujer es la que debe recibir protección legar, social y económica por parte de la sociedad. Para terminar, puso reservas a los términos "salud reproductiva", "derechos sexuales", "interrupción del embarazo" y al procedimiento de distribución de preservativos, como ya habíamos hecho en conferencias anteriores. Muy bien, Sra. De Sciolli; muy bien, Guatemala.

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