PAISES EN VIAS DE EXTINCION Y MIL MILLONES DE DESAPARECIDOS

Llama la atención que las Naciones Unidas hayan declarado justamente el 12
de octubre como el día del nacimiento del supuesto niño seis mil millones, para reforzar su campaña a favor de la estabilización de la población, es decir en contra de la vida humana. Algunos piensan que el objetivo de esta etapa campaña de los "6 mil millones", son los pueblos americanos. Se aprovecha para lanzar, una vez más, la consabida alarma sobre los peligros de la superpoblación. Se vincula el aumento de la población con todos los males posibles: Sida, pobreza, hambre, contaminación del medio ambiente, etc... Y la solución ya la conocemos: esterilización, anticoncepción y aborto.

Por otra parte, la misma ONU, a fines del año pasado, llamó la atención sobre que sigue creciendo el número de países en vías de extinción. Sólo para mantener el número de habitantes, es necesario tener 2,1 hijos por mujer. Dos años atrás eran 51 los países con una tasa de nacimientos inferior a ésa, es decir, en vías de extinción; este año son 61 países.

Es cierto que la población mundial se ha duplicado desde 1960. Pero también la esperanza de vida media ha crecido desde 1950 a nuestros días, de 46 a 66 años. Y este crecimiento de la población ha tenido lugar mientras crecían espectacularmente los principales índices de desarrollo -nutrición, salud, alfabetización, renta per cápita-. Añadamos a esto que el crecimiento de la población no ha provocado la escasez de los recursos naturales. Los avances tecnológicos han permitido aumentar la productividad en las extracciones mineras y en las explotaciones agrícolas, así como sustituir los metales por materiales más baratos, como el plástico. Baste recordar que en 1980 el presidente Jimmy Carter encargaba el informe oficial conocido como Global 2000, en el que se auguraba que la población mundial crecería más rápidamente que los alimentos, de forma que los precios subirían entre un 35% y un 115% al llegar el año 2000. Sin embargo, en ese mismo período los precios han bajado un 50% en términos reales. La lección que se extrae de todo ello es clara: los recursos no se agotan fácilmente, pues en realidad los crean las personas que nacen, viven y trabajan.
Nos anunciaron que terminaríamos el siglo con 7.000 millones, y ahora resulta que somos 6.000. Más aún, Pierre Chaunu, un destacado demógrafo francés, ha precisado en base a datos muy concretos que la cifra de 6.000 millones no es creíble, sino que ha sido abultada con unos 100 millones de habitantes en Africa, 292 millones en la ex URSS, y con otra cifra difícil de precisar en el caso de China.

Según las tesis neomalthusianas, hasta finales de los años setenta se decía que la baja de fecundidad era un requisito previo para el desarrollo económico. Sin embargo, entre los países pobres hay algunos de rápido crecimiento demográfico y otros casi despoblados; y el descenso de la fecundidad no ha sacado de pobre a ningún país. La población no se ha empobrecido a medida que ha aumentado, sino que ha producido más de lo que necesitaba para subsistir. Hoy día se tiende a pensar que la población es un factor más en la ecuación del desarrollo, y que el resultado positivo o negativo depende sobre todo de los aciertos o errores en las políticas económicas.Un crecimiento demográfico rápido exige un esfuerzo importante en educación, sanidad, vivienda. Pero también hay economistas que defienden que el crecimiento de la población estimula la adquisición del progreso técnico e imprime dinamismo a la economía.

Temas de interés para nuestros futuros gobernantes. Porque hay países en vías de extinción, que quieren entrarnos en su roll.

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