ELECCIONES POLITICAS Y POLITICAS DE POBLACION

Comprendo que en el momento actual de elecciones es impolítico tratar de definirse sobre el tema de población. Un tema en que Naciones Unidas y por tanto muchas entidades de ayuda están dudando qué hacer. Pero el problema es que a los electores si nos interesa que piensan sobre esto los que pretenden gobernarnos. El país se juega mucho en ello.

Que el tema es de actualidad lo confirman los reportajes recientes. Uno de ellos titulaba con tono de satisfacción, que había bajado la tasa de fecundidad en Guatemala, aunque después se detenía en comentar como aun le hace falta mucho a Guatemala en cuanto a planificación familiar. Se trata de encuestas hechas por el Instituto Nacional de Estadística, que parecen servir no tanto para saber que sucede con la población, cuanto para imponer, pase lo que pase, los criterios propios y ajenos. En este caso, los ajenos se incluyen en los comentarios de un personero de programas del Fondo de Población de las Naciones Unidas (FNUAP), entidad por cierto que apoya estas encuestas. Da un mensaje claro y varios encubiertos. El mensaje claro es que no existe patrón o tasa de fecundidad ideal; lo importante es lo que la pareja considere que puede procrear. El mensaje encubierto -ya puesto en claro- es que la FNUAP seguirá apoyando al gobierno para que ejecuten programas para que los progenitores decidan disminuir los índices de fecundidad.

Esta política contrasta con las más recientes noticias, de que el gobierno chino continental está revertiendo la política del hijo único: ahora podrán tener dos en las zonas rurales. La razón, y por esto nos interesa ahora el tema, es los graves desequilibrios sociales que ha originado la política de reducción de natalidad. Como comentaba The Economist, hacía el 2030, habrá un gran número de abuelos necesitados de ayuda familiar y económica, sin suficientes jóvenes para dársela. En las familias, las mujeres de mediana edad tendrán que atender a varios viejos, y se encontraran impedidas de trabajara justo cuando más necesitan ahorrar para su propia vejez.

El Prof. Ferrer, demógrafo, director del Centro de Estudios de Ecología Humana en España y coautor del estudio Población, Ecología y Medio ambiente, enfrenta el tema de como el crecimiento demográfico se considera a menudo contrario al bienestar. Contesta sobre si hay una relación clara entre la magnitud o el aumento de la población y el desarrollo o la riqueza de un país. Precisamente el tema de nuestros países.

En principio, a mayor población, mayores son las posibilidades de desarrollo de un país. Esto ya lo dijo hace bastantes años un célebre economista, Colin Clark, un clásico de nuestro tiempo. La afirmación es válida, aunque sólo fuera por razones de potencial de mercado, o por las posibilidades de materias primas, reservas energéticas, magnitud de las infraestructuras que conlleva un país de gran tamaño superficial y poblacional.

Y es, además de una torpeza ética, también social y económica, señalar límites a la población del planeta, ignorando la capacidad innovadora del hombre y su poder para adaptarse a situaciones y desafíos nuevos. Las predicciones maltusianas no se han cumplido, más bien ocurre lo contrario. En los últimos cincuenta años la producción de alimentos per capita supera con mucho el crecimiento de la población, a pesar del ritmo acelerado de esta última. Unos recursos sustituyen a otros, y la innovación continúa cada vez más acelerada.

Ojalá que los futuros gobernantes tengan una política poblacional inteligente, respetando en primer lugar los principios éticos, pilares de nuestra sociedad.

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