SER HONRADO Y GANAR DINERO
El mundial da para todo. Menos para dormir... Que da para todo lo demostraba mi amigo Eduardo, ya persona madura, al explicar a su sobrino Javier cómo la situación del fut en Guatemala sólo demostraba lo que ya todos sabemos: en Guatemala somos los peores en casi todo... Me recordaba una historia de hace años, localizada en un remoto pueblo hispánico, en que el párroco se subió al púlpito para el sermón dominical, y comenzó así: Queridos hermanos, tengo que comunicaros a todos que el señor Obispo está muy enfadado con nosotros. Somos el segundo pueblo que más blasfema de toda la diócesis. En este momento, un sanguíneo, dolido y patriota vecino del lugar se levantaba y exclamaba: ˇCaramba, hemos de ser los primeros!
Eduardo no hablaba muy en serio, espero; y, por la sonrisa, Javier no le hacía mucho caso. Me recordaba todo esto, ya más en serio, un artículo en la prensa nacional sobre que la juventud necesita esperanza, y lo preocupante que es cuando no proyecta su esperanza al futuro. Quizá haya que hacer lo que sugería hace un par de días José Joaquín Chaverri, desde La Nación de Costa Rica, con un denso título: "Optimistas del mundo, uníos".
Porque, la verdad, hay muchas cosas buenas, hasta en Guatemala. Un ejemplo es Mario, que tiene una conocida empresa de comunicaciones del país. Me comentaba cómo le está yendo bien, y que en sus servicios ofrece bloqueador de pornografía. Así en su servicio de Internet, por cierto muy bueno, no llega basura. Aunque a primera vista pudiera presentarse como un limitante del servicio, la verdad es que la gente lo agradece y lo contrata: tranquilos en su casa; y en sus empresas sin que se pierda lamentablemente el tiempo... Incluso, me comentaba, tienen muy buen éxito en las tiendas de Internet que han abierto en el interior de la República, aunque algunos de la competencia ofrezcan "servicios" de pornografía, y en sus locales se venda licor, drogas, etc.
Porque, también, hay empresas buenas, éticas, no corruptas... y que les va bien. Actuar de acuerdo con la moral, ser éticos; esto más bien rinde. Es la tesis de Rafael Termes en la conferencia , "La ética en la vida profesional", dictada en el II Congreso Internacional del Instituto Tecnológico de Monterrey. El conoce de empresas: es Profesor de Finanzas del Instituto de Estudios Superiores de la Empresa y de la Universidad de Navarra, Presidente de la Asociación de Banca Privada y Presidente del Instituto Español de Analistas Financieros.
Centra su tema en la empresa, pero la tesis nos es útil a todos y aplicable a cualquier actividad que tengamos. Viene a preguntarse cómo es compatible la exigencia ética en la empresa con lograr sus objetivos económicos. Es decir, si vale la pena ser honrado, si es rentable. Son preguntas que de alguna manera nos hacemos todos. Y ahí nos jugamos el porvenir. En un país como Guatemala, donde hay que combatir la creciente corrupción en las esferas más altas del poder, hay que comenzar por contemplar la propia visión que tenemos de este punto. Si falla la esperanza, no haremos nada.
En apretado resumen, Termes viene a decir –otro día podremos desarrollar más el tema- que bastantes directivos con categoría profesional rechazan posibilidades no éticas
–la corrupción-, aparte de otras razones, porque tienen claro el efecto corrosivo que ello tendría en su propio personal. Saben bien la desmoralización que cunde entre los buenos vendedores cuando perciben que lo que venden supone engaño al cliente; y conocen también los engaños que esos mismos vendedores intentarán después con su misma empresa: porque los ambientes morales laxos en la empresa provocarán después –entre otras cosas- gran exageración –robos- en los cobros de los empleados a su misma empresa. En una empresa la confianza mutua es vital. y esa confianza es imposible que exista sin un alto grado de calidad ética. Aunque el ambiente sea difícil, son conscientes del tremendo costo oculto que significaría para sus mismas organizaciones caer en la tentación corrupta.
En Guatemala tenemos que saber afrontar la realidad aportando en primer lugar la esperanza. Hay que atreverse a confiar en que yo puedo cambiar todo esto, sin pensar en el otro. Y que tenemos muchas cosas buenas, también aquí.