LA PENA DE MUERTE Y MORIRSE DE PENA

Me acordaba de los consejos de una madre cariñosísima a su hijo que quería ser aviador:... "pero prométeme que no vas a ir muy alto y sobre todo ve despacito". Unos consejos tan llenos de cariño, como faltos de sentido común, de no usar la cabeza.

Y recordaba esto al leer tantos comentarios sobre la pena de muerte, por qué, si es legal, moral... Un verdadero chirimol. Por esto escribí estas líneas, procurando usar la cabeza.

Lo primero es la confusión entre lo moral y lo legal. Esto último no es problema; lo primero sí. Puede haber cosas que sean legales (por ejemplo, el aborto) y sin embargo, no por ello son morales, aunque haya todo un código detrás de ellas. Es el caso de los judíos asesinados en campos de exterminio nazis: por órdenes legales. Si sólo fuera problema legal y ello se viera conveniente, bastaría anular las leyes que se opongan a la aplicación de la pena de muerte. Así de simple.

Pero en los mismos comentarios se habla de que es inmoral. Fui a leer un bestseller muy autorizado, de hace muy pocos años:el Catecismo de la Iglesia. En él se dice textualmente que la Iglesia siempre ha reconocido el derecho de la autoridad pública a aplicar la pena de muerte. Dice más cosas sobre su oportunidad, condiciones, etc., pero dice que es moral. Así de claro.

Recientemente Juan Pablo II resumía que se debía limitar la pena de muerte a "casos de absoluta necesidad, es decir, cuando la defensa de la sociedad no sea posible de otro modo. Hoy, sin embargo, gracias a la organización cada vez más adecuada de la institución penal, estos casos son muy raros, por no decir prácticamente inexistentes".

El otro tema que parece desprenderse es que hay que aplicar la pena de muerte como justo castigo. Aquí podríamos entrar en como se hacen las encuestas. A veces las preguntas son tan simplificadas que, si se procura aplicar la cabeza como señalaba al principio, es imposible contestarlas con un si o un no. Aparte de que ni todo un referendum haría moral lo que no lo fuera.

Es algo muy arriesgado mantener que deba aplicarse la muerte por asesinatos o delitos similares. Suena a la ley del Talión

-ojo por ojo, diente por diente-, a estar unos veinte o treinta siglos atrasados. Es mantener que la pena, el castigo, se hace para castigar simplemente, para "que no vuelva a hacerlo". Con ese razonamiento, podría ser justísimo cortar la mano a un ladrón, como cuentan que hacen en algunos países árabes. O dar aquella respuesta de un juez de California, que al preguntarle si era disuasiva la pena de muerte, contestó: por supuesto, es disuasiva para el condenado, que no vuelve a delinquir.

Pero sí hay problema real: todos estamos atemorizados, hay mucha violencia. Y aquí podríamos razonar sobre cuál es la causa por la que la gente aboga por la pena de muerte. En el fondo hay una gran desconfianza en el sistema judicial (si lo agarran, piensan, a saber si lo condenan) y en el sistema carcelario (aunque le den cadena perpetua, en pocos años estará libre o se habrá escapado). Este es el verdadero temor: y justificado. Realmente la cadena perpetua (que podría ser la alternativa para suprimir la pena de muerte) es tan horrorosa que los famosos extraditables de Colombia pelean, ponen bombas, y mueren si es el caso. Saben que si los extraditan a los Estados Unidos, de veras los van a condenar y no van a salir hasta que hayan purgado el último día. En plan práctico, la pena de prisión -mucho más, la cadena perpetua- es perfectamente disuasiva. Por supuesto, a condición de que haya "pena" (se castigue realmente y rápido) y "prisión" (de veras se cumpla la condena). Ahí es donde todos tenemos que luchar, aplicar todas nuestras energías para conseguirlo cuanto antes. Este sí es el verdadero problema.

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