LA PENA DE MUERTE Y OTRAS FORMAS DE MATAR

La horca, la decapitación, el fusilamiento, la silla eléctrica, la cámara de gas: son cinco modos de matar legalmente vigentes en la actualidad en países cultos y civilizados. Guste o no guste, es una realidad.

Nuestro reciente caso de condenas a muerte debe insertarse en esta realidad. No es que seamos especiales y, muchos menos, especialmente subdesarrollados, al menos no por este motivo. Esto es lo menos que se debe pedir al concierto mundial: o todos hijos o todos entenados. Que protesten igual por tantos países que aceptan y aplican la pena de muerte.

No estoy diciendo que deba mantenerse en la legislación la pena de muerte. Voy a un punto previo. El mismo Papa es quien dice, en uno de sus más recientes documentos: "La medida y la calidad de la pena deben ser valoradas y decididas atentamente, sin que se deba llegar a la medida extrema de la eliminación del reo salvo en casos de absoluta necesidad, es decir, cuando la defensa de la sociedad no sea posible de otro modo. Hoy, sin embargo, gracias a la organización cada vez más adecuada de la institución penal, estos casos son muy raros, por no decir prácticamente inexistentes".

Lo deseable, obviamente, es que no sea necesario el recurso a la pena de muerte, porque se tenga una organización cada vez más adecuada de la institución penal.

Por otra parte, y regreso al concierto de plañideras internacionales, precisamente en muchos de esos países han surgido otros nuevos tipos de verdugos, que deciden el momento de poner fin a una vida. Hablamos de la eutanasia y del aborto.

Caso conocido son los millones de niños muertos por aborto en el mundo "civilizado". Y que hay países que han cometido la locura de legalizar la eutanasia, es decir, el matar a enfermos terminales.

Y digo locura, porque reconocer que se puede matar, quita la solvencia moral para hablar contra la tortura, la mutilación cualquier otra forma de opresión. Además, la moral natural que todos tenemos dentro, es un edificio unitario, pero de alguna manera muy frágil: si se le quita algo, todo el edificio se resiente. Lo estamos viendo.

Es lamentable una sola muerte por eutanasia o aborto, aunque podría uno comprender y disculpar al responsable. El verdadero problema para la sociedad, es que la Ley misma, como principio de derecho, está siendo corrompida al legalizar estas figuras. Detrás de los ataques a la vida encontramos el Positivismo y el Utilitarismo jurídicos (es bueno todo y sólo lo que se legisla o lo que sirve ...), que resquebrajan el derecho original a la vida y pretenden que la decisión del legislador determina lo que es moral: se cae así en el peor de los absolutismos. Muy vinculadas con esta fuerzas están algunas reglas de la sociedad moderna que inficionan y aún destruyen los valores y responsabilidades de la sexualidad, del matrimonio y de la vida de familia. Todo ello socava las mismas bases de la verdadera democracia.

Pero hay casos que muestran sólidamente los grandes valores en juego. El más patético y positivo es de Nueva York. La terrible historia de una adolescente, militante antiabortista, que sufrió un accidente. Tras diez años en coma, padeció en ese estado violación por quien debía cuidarla. Ha dado a luz una hermosa nueva vida. Los padres de la muchacha se opusieron primero a que muriera, después a que abortase y han adoptado ahora a su nieto totalmente inesperado...

Bienvenida la campaña internacional para abolir la pena de muerte. Es digna de todo respeto. Pero antes o al menos simultáneamente, que limpien o comiencen a limpiar su casa. Que no sean los que describe otro dicho, éste sí lleno de Sabiduría: que ven la paja en el ojo ajeno y no ven la viga en el propio.

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