EL PAPA QUE VIENE Y SUS OCUPACIONES
El Papa y la canonización del Hermano Pedro es el tema de todos. Raymond, que es ingeniero, tiene además una teoría. Este es el tercer viaje, me comentó, y viene porque nos quiere mucho. La primera vez, la segunda... le recibimos con mucho cariño, pero, en la práctica, seguimos con nuestros problemas... no le hicimos mucho caso. Pero como nos quiere mucho, regresa a canonizar al Hermano Pedro y... a ver si ahora si le escuchamos.
Por eso es bueno saber sus ocupaciones -sus preocupaciones-, al menos algunas. Una de ellas es el caso de Europa, que por cierto, y aclaro después por qué, la tenemos muy cerca. Demasiado cerca.
Recientemente (Noticias Globales 3 Julio), el Parlamento Europeo decidió que todos los estados miembros de la Unión deben legalizar el aborto. Concretamente "hacerlo seguro y accesible a todos", porque está incluido en las políticas de salud reproductiva, puestas en marcha como consecuencia del reconocimiento de los "derechos" sexuales y reproductivos de la mujer. Pretende que los países que quieran formar parte de la Unión Europea, hay 13 en cola, se obliguen a defender el "derecho al aborto", es decir, el derecho a asesinar y a apoyar todo tipo de contracepción y aborto. Aunque no todos aceptaron: ya Eslovaquia anuncia su decepción y se horroriza por esa propuesta: «Nosotros, pueblos del Este de Europa, que hemos sufrido el comunismo y que ahora estamos en el poscomunismo», confiesa el portavoz del episcopado, «no queremos renunciar a nuestros valores para entrar en la Unión Europea».
Viene el Papa. Le vamos a acompañar, a oírle. A acompañarle también en sus inquietudes. Es cierto que no somos Europa, pero esto ya va siendo una aldea global. Y por otra parte, el poderoso Centro Legal para Derechos Reproductivos y Políticas Públicas (CRLP), de New York, está empeñado en que los países de América Latina reconozcan el aborto como derecho humano básico de las mujeres.
Recibí (C. Histórico, julio 02, n. 15) una historia simpática, titulada ¡Gracias, Emilia!. La transmito por el mensaje positivo que encierra. Narra que Emilia pertenecía a una familia de clase medía en un país europeo que sufría hambre y epidemias después de una prolongada guerra nacional. Desde pequeña había tenido una salud delicada. Se casó con un oficial del ejército y se establecieron en una población nueva lejos de familiares y conocidos. Poco tiempo después nació su primer hijo, Edmundo. Unas años más tarde, Emilia dio a luz a una niña, que sobrevivió pocas semanas por las malas condiciones de vida a la que la familia estaba sometida. Catorce años después, Emilia se encontraba en una situación particularmente difícil: con cerca de cuarenta años y sufría severos problemas renales y cardiacos. Vivían con lo indispensable y con la incertidumbre y el miedo de que estallase una nueva guerra. Justamente en esas terribles circunstancias, Emilia se dio cuenta de que nuevamente estaba embarazada. Su edad y su salud hacían del embarazo un alto riesgo para su vida. Era lógico preguntarse: ¿qué mundo pueda ofrecer a este pequeño? ¿un hogar pobre? ¿un pueblo en guerra? Emilia desconocía que sólo le quedaban diez años de vida a causa de sus problemas de salud; y que, trágicamente, también Edmundo, el único hermano del bebé que esperaba, viviría sólo dos años más Y que el padre de la criatura que estaba por nacer también perdería la vida.
Emilia podría haber recurrido al aborto, pero no dudó y optó por darle la vida a su hijo, a quien puso el nombre de Karol. Ese niño, el hijo de ese oficial y de esa frágil mujer, ahora ya anciano, todavía vive; le gusta mucho venir a Guatemala y cada vez que pasa por las calles llenas de alfombras de flores de la capital, millones de gargantas exaltadas le gritan llenas de amor "Juan Pablo Segundo te quiere todo el mundo" !Gracias, Emilia!