EL PAPA, HITLER Y ALGUNAS CRÓNICAS DESINFORMATIVAS
Con ocasión de la aún reciente visita de Juan Pablo II a Alemania hubo abundantes noticias negativas, previas a su viaje. Son las acostumbradas profecías anunciando desgracias que nunca suceden. Poco señaló la prensa posteriormente, lo que indica que todo debió estar muy bien.
Me irritó una "crónica" del viaje que leí en una revista nacional que se precia de tener información objetiva, pero que cuando se trata del Papa y de sus cosas suele ser muy sectaria. Porque se dedica a transmitir fósiles desinformativos, con perezosa inercia.
Una de las críticas más aireadas contra la Iglesia es un Concordato (así se llaman a los tratados internacionales entre la Santa Sede y otro Estado soberano) que firmó el Papa (entonces Pío XI) con ...nada menos que Hitler, en 1933. Naturalmente que en la historia de la Iglesia, hecha por hombres al fin y al cabo, hay errores e incoherencias por parte de lo podría llamarse el "personal eclesiástico"... Esto a ningún católico causa el menor problema: las verdades de fe son las que se mantienen ya por 20 siglos.
Pero aquí no hay "culpas" que confesar, o al menos, no en más volumen de lo que cualquier persona de los años 30 a 45. Veamos datos y cada cual juzgue.
En primer lugar, la firma del Concordato es de 1933, cuando el régimen nazi no había mostrado aún todas sus cartas. Incluso los judíos, aún tenían ilusiones. La Delegación Nacional de los Judíos Alemanes, en un manifiesto de fines de 1937 (cuatro años y medio después de la firma del Concordato) aún lanzaron un manifiesto ("La llamada a los judíos alemanes"). En él se invitaba a la población judía de Alemania a "no dejarse llevar por injustificados sentimientos de pánico".
Pero el 21 de marzo de aquel 1937, en las 11,500 parroquias católicas alemanas del Tercer Reich (la Alemania de Hitler) se leyó la Mit brennender Sorge (Con ardiente preocupación), donde Pío XI denunciaba "el calvario" de la Iglesia y desenmascaraba el carácter inhumano y anticristiano del régimen. El historiador Rainer Zitelmann señala cómo la furia de Hitler contra la Iglesia romana se desencadenó ya sin freno. Goebbels, el tristemente famoso Ministro de Propaganda de Hitler, anotó en su diario: "Ahora, los curas tendrán que aprender a conocer nuestra dureza, nuestro rigor y nuestra inflexibilidad".
Es relativamente conocido que Hitler no llegó al poder mediante un golpe de Estado: lo hizo con toda legalidad, mediante el democrático método de elecciones libres. No obstante, no se señala habitualmente que en aquellas elecciones perdió en las provincias en que había mayoría de católicos, los cuales, obedientes (todo hay que decirlo...) a las indicaciones de la Jerarquía católica, votaron por su partido: el Zentrum, que era de alguna manera el partido "católico" de entonces y que se opuso a Hitler hasta el último momento.
También hay que decir que los comunistas hicieron posible la II Guerra Mundial: Stalin, aliado de Hitler, le permitió que atacase Polonia en 1939 y después se repartieron los despojos de Europa, hasta 1941, fecha de la "traición" de Hitler a Stalin. Por supuesto los comunistas de esos países no levantaron un dedo contra Hitler en todo ese tiempo.
Recuerdo todo esto (realmente ayudado por Vittorio Messori, ya que ibamos a decirlo todo...), porque puede haber escándalos farisáicos. Pero no seamos tontos de hacerles caso. Por ejemplo, las solemnes ceremonias de la toma del poder del gobierno de Hitler se abrieron con un servicio religioso en el templo luterano de Postdam. El biógrafo de Hitler (Joachin Fest) escribe: "Los diputados del católico Zentrum tenían permiso para entrar en el servicio religioso (luterano) sólo por una puerta lateral, en señal de escarnio y venganza... Hitler y las autoridades nazis no se presentaron a causa de la actitud hostil del episcopado católico". Era el principio de una tragedia que vería el asesinato de cuatro mil sacerdotes y religiosos católicos, sólo por el mero hecho de serlo.
*****Hasta aquí salió publicado el 6-VII-96. Nuevas medidas..: 3,200 caracteres ó 520 palabras ó 32 líneas, aprox, segun converasación pore teléfono copn Alvarito...***
(final último párrafo)Tampoco esto se ha aireado mucho...
Podríamos seguir -hay muchas más historias, de las verdaderas- mostrando como muchísimos estuvieron engañados durante los primeros años de los nazis. Nosotros juzgamos aquellos años sobre la base de la terrible documentación descubierta: pero sólo después.
En cualquier caso, en lo referente al Concordato de 1933 cabe señalar que no debía de ser un texto tan impresentable si, con algunas modificaciones, todavía sigue vigente en la actual Alemania. Recuérdese, además, que en 1936, apenas tres años después del pacto, la Santa Sede ya había presentado al gobierno del Reich 34 notas de protesta por violaciones del citado Concordato. Y un año después, como punto final a aquellas continuas violaciones, Pío XI publicó la valiente Encíclica Mit Brennender Sorge, contra el nazismo. Quizá esto sucedía en las mismas fechas en que en el Madison Square Garden, en Nueva York, se hacían grandiosas manifestaciones en apoyo de los nazis...
Bien es verdad que, una vez declarada la guerra, el Concordato fue para Berlín menos que papel mojado. Sin embargo, recordó a los perseguidos en Europa que no sólo existía el omnipotente Tercer Reich. También existía la Iglesia romana, desarmada pero temible para el tirano que, por más que desafiara al mundo entero, no osó ordenar a los paracaidistas que tenía situados en una Roma de la que había huido el gobierno italiano, que rebasará las fronteras de las colinas del Vaticano.