LOS NI
YOS, SUS DERECHOS Y LA SOCIEDADEl pr
\ximo 27 de septiembre terminar< la suspensi\n por un aZo que el Congreso determin\ para el C\digo de la NiZez y de la Juventud, dada la ola de protestas que ocasion\ en amplios sectores. Quedan al Congreso tres posibilidades: ponerlo en vigor con modificaciones, abrogarlo de una vez o decretar una nueva suspensi\n.Muchas razones se han aducido para su abrogaci
\n. Hay dos b<sicas, en mi opini\n, que pesan m<s para todos. Una de fondo: que destruirRa a la familia, tal y como la conocemos, la dnica posible. La otra: que introduce un nuevo cuerpo extraZo de poder dentro de Estado, que va a estar en manos de polRticos. Me centro ahora en el primero punto, dado que se est<n presentando modificaciones al C\digo, con la pretensi\n de que asR ya no es peligro para la familia. Esto no es cierto.No olvidemos que el C
\digo ha sido rechazando por la familia guatemalteca porque partiendo de una mentalidad de sospecha general hacia los padres y facilitando mecanismos de denuncia contra ellos, fomenta, por su filosofRa de fondo, la desvalorizaci\n de la patria potestad y, por tanto, de la familia. En ninguna parte del mundo se ha planteado una legislaci\n tan agresiva a la familia.Y no pensemos que "esto no va a funcionar aqu
R". Esto si puede funcionar, funcionarRa necesariamente, porque crea un aparato burocr<tico nunca visto antes, encargado de administrar sospechas y denuncias: poderoso, potencialmente daZino. EstarRa financiado desde fuera: va a estar actuando necesariamente. Aunque lo integraran personas con la mejor buena voluntad, har<n competencia a las familias en todos los niveles: barrios, escuelas, diversiones, etc.Sobre la base anterior, las reformas que se est
<n proponiendo son cosmJticas, demag\gicas. La Comisi\n del Congreso que elabor\ las modificaciones afirman textualmente que se hizo una nueva redacci\n del C\digo, sin modificar su espRritu. Al menos, son sinceros. Es decir, seguimos con lo mismo que ya se rechaz\. El espRritu de esta ley fue originariamente de una agresividad sin precedentes contra la instituci\n familiar, nunca vista en nuestro medio: por ello hubo un repudio masivo como no se habRa contemplado antes en nuestro paRs contra ley alguna. Como bot\n de muestra, como comenta Carol de RodrRguez, las Juntas Municipales tienen poderes tan discrecionales (art. 116, 119, 138) que pueden, aduciendo una situaci\n grave, sacar del hogar a un niZo, sin haber sido condenado los padres, e incluso sin tener que avisarles. Pueden iniciar investigaciones o intervenir, sin que nadie lo solicite... No nos engaZemos ni nos perdamos en discusiones bizantinas sobre cada uno de los artRculos u sus modificaciones. Lo han hecho personas imbuidas de la idea preconcebida de que la familia (la nuestra de siempre, la dnica familia, es una instituci\n burguesa, opresiva y paternalista, a la que tratan de sustituir por otro modelo en el que los padres serRan meros cuidadores de sus hijos, tolerados por el Estado. Un Estado que, por cierto y aunque no sea el punto central que tratamos, estarRa representado por gente afRn a ideologRas centralizantes, que no permitirRa ningdn espacio a la familia.)Que soluciones se proponen? Esto es como un penalty. Lo primero es pararlo. Es decir, parar este C\digo, abrogarlo. Porque si el Estado mete las manos en la familia, la deshace. Y con ella, muere la sociedad. Al menos, muere la sociedad humana, la solidaria, la de los valores humanos, la nuestra de siempre. Y eso no podemos permitirlo.