UN REGALO ENVENENADO PARA LOS NIÑOS

Con los niños, nos jugamos el porvenir de la humanidad, sin más. No son hombres chiquitos; ni, como decía un humorista, son esos locos bajitos que andan sueltos por ahí.

A los niños hay que tratarlos como ha sido siempre un principio clásico del Derecho de familia: por su inmadurez y vulnerabilidad necesitan protección; y los padres son los responsables primarios, no delegados. Y todo ello, dentro de la familia. Los que aprobaron el Código inicial -e igual con la segunda versión- no parecen darse cuenta de que están intentando hacer a los niños un regalo envenenado. Les dan más derechos y, por tanto, más cargas y menos amparo, porque debilitan a la familia. Veamos en esquema algunas ideas acerca del código.

HA TENIDO UN RECHAZO PUBLICO TAN MASIVO, porque fomenta, por su filosofía de fondo, la desvalorización de la patria potestad y, por tanto, de la familia dentro de la sociedad. En ninguna parte del mundo se ha planteado una legislación tan agresiva contra la familia. Y porque su punto de partida es sospecha general hacia los padres, facilitando mecanismos de denuncia contra ellos. La familia está siendo amenazada por el Estado.

También se rechaza porque crea un aparato burocrático nunca visto antes, encargado de administrar sospechas y denuncias: poderoso, potencialmente dañino. Un nuevo mecanismo paraestatal, financiado desde el extranjero, políticamente muy apetitoso. Y, aunque lo integraran personas con la mejor buena voluntad, harán competencia a las familias en todos los niveles: barrios, escuelas, diversiones, etc. Su simple existencia es un peligro.

NO BASTA "CORREGIR INCONSTITUCIONALIDADES": todo el espíritu del Código es en sí un ataque a la familia, una inconstitucionalidad global contra el artículo 1 de nuestra Constitución.

¿ES NECESARIO HACER UN CÓDIGO?: No. Por haber suscrito Guatemala en 1990 la Convención de los Derechos del Niño, debe fortalecer la legislación sobre la niñez, pero de hecho muchos países lo hicieron sin hacer un Código. Y, menos, hacerlo tal como se hizo en Guatemala, que añade contravalores opuestos a nuestra identidad, al margen precisamente de dicha Convención. Basta pensar en los valores de los pueblos indígenas que se están conculcando.

¿COMO CUMPLIR NUESTROS COMPROMISOS INTERNACIONALES? Para ser consecuentes con la Convención sobre los Derechos del Niño suscrita por Guatemala en 1990, basta revisar la legislación vigente y mejorarla. Además, interesa hacerlo por el bien del país.

¿PIERDE IMAGEN INTERNACIONAL GUATEMALA (AYUDAS) POR ANULAR EL CÓDIGO DEL NIÑO. No. Este es una especie de chantaje que nos han querido hacer: o se aprueba el Código, o no vienen ayudas. Hay bastantes países que no tienen código del niño. Basta trabajar sobre la legislación ya existente, de acuerdo con la Convención de los Derechos del Niño.

¿ES POLÍTICAMENTE PERJUDICIAL ANULAR EL CÓDIGO? Lo políticamente acertado es anularlo. Se cometió un error al aprobarlo. Pero, ante un error, es menor desgaste político rectificar que empeñarse en lo equivocado: esto generaría más desconfianza aún.

¿PUEDE EL GOBIERNO HACER COSAS POSITIVAS EN LA LÍNEA DE LA PROTECCIÓN DEL NIÑO? A los niños se los protege fortaleciendo los valores en la sociedad: el primero de ellos, la familia. Debe desarrollarse una verdadera política de verdadera protección de la familia. Lo que daña más al niño son malas políticas hacia las familias. EL PRIMER PASO EN ESTA LÍNEA ES DEROGAR EL ACTUAL CÓDIGO, AUN CON SUS 86 REFORMAS.

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