LOS NIÑOS: DERECHOS O PROTECCIÓN
Hay frases que desconciertan. "Las llaves están hechas para las personas honradas, los ladrones no las necesitan". Hacen pensar. Por lo menos, a mi me recordó al fallido código del niño. Realmente, está hecho para entorpecer a las familias normales, las que afortunadamente son mayoría en Guatemala. Pero veamos algo que pasa por ahí fuera, que siempre sirve.
Daily Telegrafh de Londres, a principios de este año titulaba un artículo: "La vida de la familia amenazada por los derechos de los niños". Parece que estaban superando el mismo problema que estuvieron intentando endosarnos con el código del niño (con minúscula porque ni es ley ni espero que lo sea nunca). Y razonaba que los promotores de los derechos del niño -¿igual que aquí...?- son una minoría no representativa resuelta a socavar los valores de la sociedad. Afirma que la gente ha sido seriamente engañada, porque nunca se les iba a ocurrir que esta intención buena y necesaria -proteger a los niños- estuviera siendo mal usada por los que querían cambiar a la familia de lo que consideran una institución burguesa, paternalista y opresora, Quieren pasar a un modelo en los padres son simples cuidadores de los niños por concesión del Estado.
Valerie Riches, Director del Instituto para la Educación Familiar, es más drástico. Indica que el movimiento de los derechos del niño está constituido por "unos pocos individuos que forman una serie de organizaciones de fachada, que se solicitan unos a otros integrar comités, se intercambian datos y emiten comunicados conjuntos".
Esta es son leyes -continúa David Fletcher en Daily Telegraph- que ha enviado a la cárcel a los padres que imponen castigos a sus hijos delincuentes, que ha permitido a chicas vivir con sus amigos y que ha facilitado a los narcotraficantes utilizar a muchachos que viven en Hogares para Niños donde nadie tiene como controlarlo y protegerlos.
El problema es mundial. Barry Maley se pregunta en Perspective, Australia: ¿puede una legislación formal a favor de los derechos del niño terminar negando los derechos de los padres? Barry cree que sí. Es una situación de incidencia mundial. Ninguna persona sensible estaría en contra de que la sociedad -o el Estado si no hay otra solución mejor- deba asumir la responsabilidad final y crear mecanismos que hagan efectiva la protección de los niños contra la violencia, el abuso y el abandono ya sea por parte de sus padres o de cualquier otra persona. Pero, cuando no existe maltrato comprobado ni desintegración familiar, la presunción arraigada -reconocida y afirmada por las leyes de Guatemala, en nuestro caso- es que la integridad de la relación padres-hijos debe quedar libre de cualquier injerencia del Estado. Esto es lo que debemos defender. Nadie debe caer en miopía suicida.
En caso de adoptarse el código se crearía un terreno propicio para que amargas disputas surgieran entre los hijos y sus padres, y a partir de allí ocasiones para que burócratas e instituciones oficiales se inmiscuyan en los asuntos familiares "para proteger los derechos de los niños".
En coherencia con lo indicado hasta aquí, lo mejor es suprimir el Código. El Congreso cometió un error al aprobarlo. Pero, ante un error, es menos desgaste político rectificar que no rectificar. Evidentemente, lo mejor es hacer las cosas bien desde el principio. Pero una vez cometido un error y detectado -que es nuestro caso-, debe rectificarse: da mucha más credibilidad esto que empeñarse en lo equivocado: generaría más desconfianza aún.