PSICOSIS DE CÓDIGO

Comentaba un noruego que el pretendido Código del Niño, que están intentando promulgar en Guatemala, tiene muchas cosas que ni en Europa hubieran aprobado: la libertad de locomoción, el elegir la propia escuela, etc. Se ve que a algunos les entró la psicosis legislativa: intentar arreglar todo con leyes. Lo importante, razonan, es tener leyes y reglamentos para todo: así se acaban todos los problemas. Sabemos que, afortunadamente, no es así.

Hay gente que pregunta: pero en concreto, ¿que pasaría si se pusiera en vigor este código? La respuesta es ver a niños y adolescentes en TV que salen dando lecciones, con puntos del Código perfectamente aprendidos, con argumentos falaces y actitudes hasta teatrales... Cada uno preparado en un punto diverso. Y todo ello en menos de un año de indoctrinamiento. Ya podemos imaginarnos lo que será esto después de dos, tres, cinco años de prepararlos.

Porque esto es lo terrible: se crearía un aparato centralizado, bien pagado por dinero de fuera, con ideas de fuera, con valores extraños a nuestra sociedad. Consejos municipales, departamentales, nacionales... todo ello dedicado a educar a los niños: por supuesto, dejando de lado a la familia. Digan lo que digan y aunque no lo pretendan. El Código creará un aparato centralizado de cerca de 12,000 personas, cuya función es proteger al niño; y lo hará a como de lugar y apartando por las buenas o por las malas a la familia. Podemos recordar historias de otros países, donde niños denuncian por una cachetada a sus padres, que son condenados. Cosa terrible, independientemente de que sea buena o mala pedagogía dar cachetadas. Porque lo que no hay duda es que entrar a nivel judicial en esta temática -basta la simple amenaza- hace un daño irreparable a la familia.

No hace falta mucha imaginación para prever que ocurrirá en una aldea donde un grupo de vecinos es pagado sustanciosamente para que cuiden de los niños: irán a las escuelas para dar educación sexual, preguntarán a las niñas si sus padres abusan de ellas, si no los hacen ir a trabajar... provocarán indudablemente un juicio crítico hacia los padres y tendrán un poder tremendo. También poder político.

Hay que repetirlo: los males morales, no se arreglan con leyes. Lo malo que haya en las familias -no me refiero a delitos-, en concreto el trato al niño, se solucionan fortaleciendo la familia, no debilitándola, como haría este código.

Suele hablarse de dos argumentos para abogar por el código. Uno es el de los niños de la calle. Un niño de la calle se caracteriza porque no sabe conjugar el . Precisamente por haberse criado sin familia, sólo ha aprendido el yo. Y esto, no nos engañemos, no va necesariamente unido con la pobreza. Esta unido privilegiadamente con la falta de familia. Y a ésta es a quien miopemente debilita el código. Aparte de que, como ya alguien hizo notar, parece que está hecho con dedicatoria a los dizque 5,000 niños de la acalle: haciendo un daño tremendo a los 5 millones de niños y jóvenes normales que debe haber en el país.

Otro argumento: el tráfico de niños. Sea de la magnitud que sea, no hay duda de que eso no necesita un Código: bastan leyes

-porque eso si es un delito- y mecanismos para cumplirlas.

No se puede entender como pretenden imponernos sistemas jurídicos producidos por sociedades caducas, con niños tristes, con altos índices de suicidios infantiles que tiene algunos de esos países de sociedades opulentas. No podemos permitirlo.

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