EL ESTADO Y LAS SUEGRAS
Hay suegras buenas y malas. Las malas son las del chiste del entierro: un señor que va detrás del féretro con un perro de aspecto terrible. Detrás de él una fila de hombres. Alguien se acercó y preguntó al señor del perro. Este le explica: llevo a mi suegra a enterrar, la mató este perro. El curioso de nuevo: mire, y żno me alquila usted el perro por unos días?: tengo una suegra, usted sabe... Y la respuesta amable: con gusto, pero póngase en la cola, ya esos me lo pidieran antes. Pero, chistes aparte, las buenas suegras son la mayoría. Son buenas mamás, que cuidan de su hija y su yerno sin intervenir en esa familia, sin pretender tener siempre la razón, sin dar consejos no pedidos... y dando mil servicios, cuidando nietos cuando sea preciso, etc.
Con el Estado ocurre algo parecido. Si respeta a la familia, sin intervenir, si está en función supletoria, acudiendo cuando realmente se le necesita, sin protagonismo innecesario: bienvenido. Si no, actuará como las malas suegras. Y deshará la paz familiar, la misma familia y con ello la sociedad. Ha sido la experiencia de todos los totalitarismos: Stalin, Hitler, Mao, Castro. Alguno me ha preguntado si no tiene algo bueno el Código del Niño. Supongo que si. El problema es su punto de partida. Según él, el Estado es el responsable directo de "lograr el desarrollo integral y sostenible de la niñez guatemalteca". No es que pretenda cosas malas: es que al meterse donde no debe, en la familia, le hace daño, aún no pretendiéndolo. Alguno pregunta: żY si hay abusos dentro de la familia? Esta es la tentación de la suegra: voy a arreglarlo mejor yo, porque estos patojos no tienen experiencia... Y deshace la familia que quería arreglar.
Lo que no se puede hacer es legislar en base a casos límites, trágicos. Por supuesto que deben preverse en una legislación penal: pero no se puede meter un policía en la casa, ni soliviantar los ánimos de hijos contra padres ni sembrar sospechas irresponsablemente. Es importante percatarse de que en nuestro caso, no es sólo que el Estado se esté equivocando en algunos puntos: es que sólo intervenir donde no debe lastima dramáticamente a la familia.
Alguno me comentaba también: żY por qué tan importante la familia? A este respecto, llama la atención poderosamente la insistencia de Juan Pablo II sobre la familia hace poco tiempo en Brasil. No habla simplemente de que sea el hogar, donde está protegida la persona. O de su aspecto religioso, por ser el matrimonio un sacramento. Hace un enfoque muy amplio que nos afecta a todos. Es vital percatarse de esto. Sus palabras tienen acentos dramáticos y son seguidas y aceptadas por millones de personas: "La humanidad no tiene futuro sin la familia... Para asimilar los valores que dan sentido a la existencia, las nuevas generaciones necesitan nacer y crecer en esa comunidad de vida y de amor que Dios mismo ha querido para el hombre y para la mujer... La familia constituye la arquitectura divina y humana prevista para el desarrollo armónico de toda persona que viene a este mundo... Quien promueve a la familia promueve al hombre; quien la ataca, ataca al hombre". Esto es lo que tenemos que defender.
También ayuda atender las palabras del Premio Nobel de Economía, Profesor Gary Becker de la Universidad de Chicago: La elección es clara y urgente: o políticas amigables hacia la familia o un colapso social. La política familiar es el camino correcto y ético para resolver la crisis de una sociedad en desintegración y asegurar un futuro viable para la democracia. La política familiar no es la "causa" de un grupo o facción política.
Son testimonios de gentes sabias. Y si aquí no nos hacen caso, está el chucho aquel del entierro, para el Estado. Hay muchas maneras de echárselo...