FAMILIA, NAVIDAD Y SENTIDO COMÚN
Con motivo de la Navidad, fiesta cristiana, casi todos, de una u otra manera recuerdan el Nacimiento de hace 20 siglos. Y pensar en esa Familia, trae a la mente la situación de la familia en la sociedad actual. Pienso que es una buena ocasión para considerar el papel de la familia.
No creo que haya muchos pongan en duda esta afirmación: que la institución humana fundamental es la familia. Chesterton, un pensador inglés, afirmaba: "Todos admitirán que es la célula principal y unidad central de todas las sociedades que han existido hasta ahora. Con la excepción, la verdad sea dicha, de algunas sociedades como aquella de Lacedonia, que optó por la eficiencia y desapareció sin dejar rastro". Se puede decir, con toda seguridad que la familia es como 'la fábrica' de la humanidad, y el matrimonio es el origen y fundamento de esa fábrica.
Viene bien considerar esto, porque actualmente ha habido movimientos
-escasos afortunadamente, aunque ruidosos- que han puesto estas verdades en tela de juicio. Incluso ha habido alguno que ha advirtido que el matrimonio, la familia, son especies en extinción. Como el pato zambullido de Atitlán...
Es verdad que hay algunas señales negras, pero también lo es que tiene tal fuerza la naturaleza, que jamás serán destruido estos valores. Pero si se precisa que todos nos esforcemos. Y estos días son una buena ocasión para hacer conciencia de ello.
Es verdad que hay lugares, como el parlamento Europeo, donde han abierto la puerta a la igualdad de derechos de los homosexuales y recomiendan (afortunadamente sin fuerza de ley): que puedan 'contraer matrimonio o acceder a regímenes jurídicos equivalentes a las parejas de los heterosexuales' garantizando 'los plenos derechos y beneficios del matrimonio'. En Noruega la legislación permite el matrimonio (aunque llamar así a este tipo de unión por parte de los legisladores ya es una muestra de cinismo) entre personas de un mismo sexo. Y en Dinamarca, este tipo de unión puede hacerse por la iglesia luterana.
Pero también es cierto que la verdad sobre estos temas se impone, es muy fuerte. Lo otro es ruidoso, pero está destinado a acabarse -con el esfuerzo de todos nosotros- y, si en algún caso perdurara, significaría el
fin de esas a mismas sociedades: como los Lacedemonios que citaba Chesterton más arriba, desaparecerán sin dejar rastro. Este mismo pensador, que por cierto fue un gran polemista, escribió contestando a H.G. Wells: "el sexo, pues, es un instinto que produce una institución; y es positivo y no negativo, noble y no ruin, creador y no destructor porque produce una institución. Esa institución es la familia: un pequeño estado o comunidad que, una vez iniciado, tiene cientos de aspectos que no son de ninguna manera sexuales. Incluye adoración, justicia, comprensión, educación, camaradería, descanso... El sexo es la puerta de esa casa, pero la casa es mucho más grande que esa puerta. Hay quienes prefieren jugar con amores livianos en el portal, sin entrar nunca en la casa; pero ni siquiera ellos son tan tontos de pensar que el mundo no contiene casas, sino sólo puertas, o que la gente no tiene sentido hogareño alguno, sino tan sólo sexualidad.
Son consideraciones de puro sentido común. La familia es la comunidad natural donde el niño se va desarrollando, en todos los aspectos. No sólo recibe alimento y protección cuando no se puede valer por sí mismo, sino que también encuentra en la familia las tradiciones, las primeras ideas, los conocimientos más elementales. Recientemente me contaba un amigo que se dedica a atender niños de la calle que, cuando los consiguen acoger en alguna institución, lo primero que hay que enseñarles es a conjugar 'el tú': la familia -que a ellos les faltó- es vital para aprender el sentido más elemental de la sociabilidad humana. Y tan importante es esto, que Dios -ésta es la fe de los cristianos- también nace en una familia. Incluso para los no cristianos, esta Familia es todo un símbolo para apreciar los valores familiares.
Por todo esto, las fiestas de Navidad deben ser -para los cristianos, al menos- ocasión de fortalecer nuestros valores tradicionales. Históricamente la celebración de este día concreto fue una inteligente iniciativa de los cristianos del siglo IV: una fiesta pagana dedicada al 'sol invicto' romano empezó a presentarse como signo del nacimiento de Cristo. Y se ha hecho una fiesta popular, llena de sentido. Esto último es lo que debemos preocuparnos de mantener.
Por ejemplo, con los 'nacimientos', tan propios de nuestro país. Comienzan en la Edad Media, por iniciativa de San Francisco de Asís, y ha servido tanto para la piedad popular como para tantas manifestaciones artísticas. También esto ayuda en la sociedad en que vivimos a tener presente el sentido de la Navidad: días de alegría , de paz, de fortalecer los vínculos familiares cristianos. Podemos traer aquí unas palabras de Juan Pablo II, precisamente con ocasión de estas fiestas: La familia, como comunidad educadora fundamental es insustituible, es el vehículo privilegiado para la transmisión de aquellos valores religiosos y culturales que ayudan a la persona humana a adquirir su propia identidad. Fundada en el amor y abierta al don de la vida, la familia lleva consigo el porvenir mismo de la sociedad; su papel especialísimo es el de contribuir eficazmente a un futuro de paz".