żLA FAMILIA EN EXTINCION?

The Economist, un periódico semanal de 150 años de tradición, en su edición del 9 de septiembre pasado, con un interés insólito por estos temas, le dedica siete páginas al tema de la familia. Aunque sus intereses son económicos -todo lo enfoca desde ese punto de vista- se ve que están preocupados. Y por los datos que presentan, con razón. De hecho califican la situación de la familia como 'un desastre': en America, en Europa y concretamente en Inglaterra. Y claman al gobierno para que la arregle. Aunque no cuentan todo. Pero veamos la historia.

Toma el caso de Suecia, que se autodefine como 'una nación de individuos' (léase bien: individuos, no familias). En consecuencia, mantiene una política familiar 'neutra': no hay beneficios fiscales para los casados, ni apoyo por el número de hijos: al contrario.

Todo se inició porque el gobierno sueco, preocupado por la situación del país, determinó por los años '70 que la mujer debía 'liberarse' de la familia e ir a trabajar. Y consiguieron éso...y otras cosas más. En la decada de los '90, teniendo en cuenta que no son gente religiosa (el comentario es de la revista The Economist), no sorprende que actualmente los suecos ya tienden a no casarse: evidentemente ayudados por una política fiscal miope socialmente hablando. La mitad de los bebés son de madres solteras. 19 sobre 20 niños nacen en hogar de un sólo padre. En 1991 habían 'conseguido' un aumento del 18% de hijos de un solo padre, sobre los datos de 1981.

Otra conclusión de esta política es que, ahora globalmente -ya no se refiere sólo a Suecia-, después 30 años de 'lucha por emancipar a la mujer', es muchísimo más fácil que un padre (el hombre) se escape de las obligaciones de la paternidad; y es muchísimo más probable que un niño crezca en hogares de un sólo padre. Aquí señala que, según estudios sobre Estados Unidos y Europa, los niños que crecen en familias de un sólo padre tienen muchos más problemas en el colegio, problemas de salud, emocionales, etc. Y mayor probabilidades de que ellos, a su vez, sean origen a un hogar con un solo padre. También se señala, ahora refiriéndose a Estados

Unidos, que medio millón de adolescentes dan a luz hijos que, en su inmensa mayoría, no conocen al padre. Indica, para acentuar el problema, que incluso las soluciones actuales no sirven: señala enfáticamente que la mitad de los niños de padres divorciados no conocerán jamás al padre que no los custodió.

Y comenzamos con las paradojas. El gobierno sueco, preocupado por esta situación, da más apoyo a familias con un solo padre que a las normales, sin caer en la cuenta de que, aunque es lógico ayudar a las madres solteras, al menos debe hacerse por igual con las casadas, si no, se tiende a propagar este desastre. Pero la paradoja mayor -la incongruencia, mejor dicho- es que todos estos estudios, aun con su evidente buena intención, están dirigidos a plantear que deben hacer los gobiernos 'con todos estos lamentos', que medidas económicas deben tomar. Al menos ven el problema, y eso es ya un adelanto. Pero la revista señala: 'dejando de lado la moral y la iglesia...'.

Dije incongruencia, por lo siguiente: puede uno prescindir de las 'influencias eclesiásticas' en la vida civil, pero no se puede prescindir de la moral de las personas -de su ética-, porque la moral no es sino las especificaciones dadas por el Creador para que la creatura 'funcione': la criatura y su vida social, como es en este caso.

Otra gran incongruencia es que la solución la ven en el gobierno. Y esto es erróneo y además, un gran mal: el hombre -no el gobierno- es el artífice de su vida social: si es hombre con principios morales (y entre estos pricipios está el ser 'religioso', es decir el tener muy en cuenta al Dios que le hizo) construirá una sociedad justa. Por supuesto que el Estado tiene su parte, pero desde luego nunca estorbando con una legislación en contra de lo que es el hombre y su vida social, que comienza con la familia. Y esto es lo que hizo el gobierno sueco y otros gobiernos de paises 'desarrollados'.

Quizá para terminar ilustre un pensamiento del estudio preparado por Dale O'Leary de la revista norteamericana Hearth para la pasada conferencia de Pekín: "Los paises en vías de desarrollo miran con horror la decadencia moral de los paises desarrollados; les escandaliza la alta tasa de hijos de madres solteras, la pornografía invasora de todo el ambiente, la promoción pública de la homosexualidad y la elevada tasa de abortos en el mundo desarrollado. Al tiempo que temen la propagación de estos males a sus propios paises...".

Escuchemos esta advertencia, defendamos lo que tenemos. Este es quizá el mensaje positivo de estas consideraciones: luchemos por el progreso, pero por el verdadero: el que se hace sin perjuicio de nuestros valores cristianos.

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