LOS ASESINATOS= LINCHAMIENTOS: LUCES Y SOMBRAS
Todos estamos de acuerdo que son un flagelo de nuestra sociedad. Y una vergüenza. Dejado esto claro, pienso que algo vamos caminando, por las noticias que leí a fines de julio. Una era sobre una reunión del Presidente Portillo con 30 comunidades de Chichicastenango, con ocasión de la muerte de 8 supuestos delincuentes. Fue positivo haber tenido esta reunión donde, según la vocera presidencial, se reafirmó que nada justificaba los linchamientos. Otra noticia se refería a un intento de linchamiento en Las Delicias, Senahú, Alta Verapaz. Se produjo la situación ya conocida, y mientras un grupo pretendía asesinar al sospechoso, otros vecinos hablaron con al policía y entregaron al capturado. La policía señaló que el oponerse los mismos vecinos al linchamiento, fue gracias a las juntas locales de seguridad que están promovidas por la policía.
Quisiera señalar ahora que la prensa puede hacer mucho para colaborar en terminar con este desastre de asesinatos por linchamiento.
El encabezamiento de la primera noticia, en primera plana, destacaba lo negativo: que los vecinos no querían que hubiera capturas por estos 8 asesinatos. Y no destacaba la parte constructiva: que el Presidente haya ido a advertir personalmente y al mismo lugar de los hechos, que esto no es justificable por ninguna razón. El mismo alcalde de Chichicastenango advertía que estos hechos sólo provocaban mayor anarquía. Ahora falta, para dejar claro el principio de autoridad, que se proceda a las capturas y castigo del hecho. El titular de la segunda noticia a que me refiería antes era igualmente negativo: destacaba "Intento de linchamiento en Altaverapaz" y omitía lo que antes señalé: pobladores que, responsablemente, se oponen a los que quieren asesinar.
Otros que deben colaborar más son los que comentan estos hechos. Ha habido comentarios consistentes; pero otros más endebles, que no ayudan a resolver o incluso confunden el problema.
Uno de estos errores de planteamiento, según veo, es que al comentar estos asesinatos, se insista en que son originados por la falta de seguridad de la ciudadanía. Es de sentido común que si pongo como causa del delito a esa circunstancia, lo estoy justificando de alguna manera. Doy ya la razón por adelantado. Se puede pensar así: si estamos en un pueblo inseguro, la consecuencia es hacer linchamientos: hagámoslos. Es lo razonable. Solo que bien hechos, para que la policía no pueda hacer capturas...
Otro error es justificarlos por la falla del sistema judicial y carcelario: igualmente se puede razonar así: si entregamos los delincuientes, los van a soltar y va a ser peor: acabemos con ellos como sea. Es la tesis que originó los escuadrones de la muerte y las guerras sucias que ha habido en tantos países. En este sentido suele afirmarse también que estos asesinatos=linchamientos suceden donde ha habido un pasado violento por la guerra. La trampa es igualmente peligrosa: si yo estoy en un área donde hubo guerrilla y contrainsurgencia... ya tendo mi finiquito por adelantado, para hacer asesinar con linchamaientos.
El mensaje que dejó Portillo, de que entendía la situación pero que nada justificaba los linchamientos, es correcto. Pero hay que insistir en que son en sí una gran injusticia, aunque fuera hecho contra culpables. La justicia tomada por la propia mano suele convertirse, por definición, en injusticia.
Los planteamientos de los medios de la opinión pública deben ser claros. Cuando se quiera –merecidamente- halar las orejas al organismo judicial por no estar a la altura, o al gobierno por no dar seguridad, hay que hacerlo definitivamente en un contexto que no sea el de estos hechos atroces. Porque cuando hay una cultura verdaderamente fuerte en valores, la historia demuestra que la gente -las sociedades-, no reaccionan con violencia injusta ante la violencia. Al contrario, la supera. La causa de esta violencia es por empobrecimiento en valores de la sociedad, y esto es lo que se debe poner de relieve siempre.