NIÑOS EN INTERNET... Y LAS AVESTRUCES
Publicado Siglo 21, 4 agosto 2001
Cuando pregunté a mi sobrino Ricardo cual era su diversión preferida me contestó sin dudar que Internet. Ricardo tiene 8 años. Seguimos platicando del tema. Alguno de los sitios que miraba, aunque no entramos lógicamente en detalles, deduje que era claramente pornográfico: "es sobre todo cuando estoy con mi hermano mayor"... que tiene 14 años.
El tema está en el candelero, aunque algunos papás y mamás no lo saben o no quieren enterarse. Hacen como el avestruz que dicen -aunque no creo que hubiera sobrevivido si fuera tan tonta- que esconde la cabeza en la arena cuando se acerca un peligro, para no verlo. Publicaban en este mismo diario un reciente estudio del The New York Times, que daba datos de que uno de cada cinco niños reciben propuestas indecentes por Internet. Afirmaba que uno de cada cuatro había confesado sentirse muy alterado por la experiencia, que –según los encuestadores- no se puede evitar por los padres. Pero esto no es verdad. Los padres pueden y deben hacer, y mucho. Y si lo hacen, con seguridad les evitarán problemas y es lo menos que pueden hacer. Veamos algunas ideas, que vienen también de los Estados Unidos.
Internet –para muchos- es como salir a pasear, a la calle, al mundo en general. Pero, igualmente, en Internet hay un abundante lugares que incitan al odio, a la violencia, de contenido pornográfico o altamente antisocial. Los niños pueden entrar en lugares de este tipo, incluso sin darse cuenta. Algunas personas creen que las reglas de la vida real no se aplican en el ciberespacio. Pero el uso de Internet puede ser como visitar el mejor parque del mundo o atravesar un basurero de desperdicios tóxicos. Y los padres, igual que hacen cuando sus hijos salen a la calle –lógicamente dependiendo de su edad- les dicen que no tienen que hablar con personas extrañas, lo mismo se aplica en Internet. Así como les preguntan normalmente a sus hijos a dónde han ido, deben preguntarles también con quiénes se han conectado cuando se van a navegar en Internet. Y si les escuchan cuando hablan sobre sus amigos, deben escucharles entonces cuando hablan sobre lo que se encuentran en Internet.
Los padres pueden hacer mucho ante este fenómeno. El punto fundamental para hacer un uso seguro de Internet consiste en aplicar reglas similares a las del mundo real. Algunos tips.
· Tener el acceso a Internet a través de un proveedor de servicios que excluya material inapropiado. Y que ofrezca a los padres instrumentos de control. Pueden ser útiles para restringir el acceso a algunos tipos de «chats», «newsgroups», y algunas páginas web.
· Tener la posibilidad de mantener control de los sitios visitados. Puede utilizarse para saber los sitios que visitan los niños cuando tenga motivo de preocupación.
· Asegúrese de haber instalado un filtro informático.
Ninguno de estos consejos –como en la vida real- garantiza el que los hijos no estén expuestos a contenidos dudosos en Internet, pero son ya un buen inicio. Y son importantes, pues ayudan a evitar que les transmitan antivalores. Si los padres no se preocupan por el uso en Internet, los niños creerán que ellos tampoco tienen por qué preocuparse.
Otros consejos prácticos, de sentido común, son los siguientes:
· Tome el tiempo para conocer el uso de Internet, es una inversión para la seguridad y salud de los hijos. Por supuesto, si los papás no saben usarlo con sobriedad, no podrán ni planteárselo a los niños, especialmente al ir creciendo.
· Tenga la computadora conectada a Internet en un lugar público de su casa. Esto vige para el televisor: nunca en el dormitorio... ni en el de los papás
· Pase algo de tiempo en Internet con su hijo, aunque no sea más que un principiante.
· Enseñe a los hijos a usar el correo electrónico de manera responsable. Es un aspecto estupendo y muy útil de Internet, si se utiliza de manera adecuada.
Actualmente en bastantes hogares, la educación pasa por Internet. Si los padres no conocen, deben conocer al menos lo básico de su uso. Si no es que prefieren hacer como los avestruces a que nos referíamos al comienzo de estas líneas.