INTERNET:
MATRIMONIOS Y NIÑOS Y...
Hace
unos meses, el psiquiatra Aquilino Polaino, durante un curso sobre conflictos
conyugales impartido en la Universidad de Navarra, señalaba que el mal uso de
Internet está destrozando muchos matrimonios jóvenes. Hacía notar que se daba
la gran paradoja:
Internet,
la gran potenciadora de la comunicación, genera el efecto contrario en
matrimonios jóvenes: la incomunicación. Así lo ha comprobado en los últimos
años el Doctor Aquilino Polaino, psiquiatra y terapeuta familiar, experto en
conflictos matrimoniales: "Las horas que algunos cónyuges pasan delante de
la computadora navegando por Internet, una forma de entretenimiento cada vez más
extendida, le impiden dedicar ese tiempo a su pareja".
El profesor Polaino reconociendo las grandes e indudables ventajas del
uso de Internet, lamentaba que la comunicación íntima pueda romperse por esta
dedicación a visitar páginas web, o a conversaciones en chats:
"la adicción a Internet en los matrimonios jóvenes es algo que deben
controlar. Sus consecuencias conyugales no pueden pasar inadvertidas, porque el
fenómeno empieza a ser clamoroso. Esta dosificación habría que enseñarla ya
en los colegios".
Ya
en nuestro continente, pueden sernos también útiles una recientes advertencias
de los obispos de Estados Unidos, sobre este tema (Milwaukee, 16 de junio 2000).
Hacen un llamamiento a las familias del país para que promuevan la educación
en el uso de Internet. Pretende ser una respuesta a las preocupaciones de la
gente, ante la proliferación en la red de sitios de contenidos pornográficos o
que incitan al odio y a la violencia.
A
veces los niños pueden entrar en lugares de este tipo, incluso sin darse
cuenta. «Algunas personas creen que las reglas de la ley no se aplican en el
ciberespacio, dice el documento. Así, parte de la Web es ocupado por los sitios
pornográficos, mientras que otros promueven el odio contra grupos particulares».
«De este modo el uso de Internet puede ser como visitar el mejor parque del
mundo o atravesar un basurero de desperdicios tóxicos».
¿Qué
tienen que hacer entonces los padres de familia ante este fenómeno? «Si tú
les dices a tus hijos que no tienen que hablar con personas extrañas, lo mismo
se aplica en Internet. Así como les preguntas normalmente a tus hijos a dónde
han ido, pregúntales también con quiénes se han conectado cuando se van a
navegar en Internet. Tú escuchas a tus hijos cuando hablan sobre sus amigos,
escúchales entonces cuando hablan sobre lo que se encuentran en Internet».
En
esta línea ofrecen consejos de carácter práctico, útiles para padres que
quieran ayudar a sus hijos. Aquí, lógicamente, sólo puedo referirme a
algunos.
· Adquirir el acceso a Internet a través de un proveedor de servicios
que excluya material inapropiado
· Escoger un proveedor de Internet que ofrezca a los padres
instrumentos de control. Pueden ser útiles para restringir el acceso a algunos
tipos de «chats», «newsgroups», y páginas web.
· Igualmente, buscar un proveedor que proporcione la posibilidad de
mantener información de los sitios visitados. Sólo así se sabe que ven
los niños. Y advertir a los hijos que no rellenen sin permiso los cuestionarios
que se encuentran en Internet.
Da otros consejos aplicables en general al uso de la televisión, como
que la computadora para Internet esté siempre en un lugar público de la casa,
nunca en un dormitorio. Y es que para el uso de Internet vigen principios
similares a los generales del uso de la televisión. Es posible convertirla -con esfuerzo- en un instrumento educativo. Pero
la televisión –o Internet- mal
usada destruye la vida familiar de niños y de adultos. No podemos ser pasivos:
hay que tener capacidad de reacción, en
la casa en primer lugar. Esto es responsabilidad de todos.