LA INQUISICION

 

I. CONSIDERACIONES PREVIAS

1. Las sociedades van progresando -aunque no siempre, a veces hay retrocesos- a lo largo del tiempo en la percepción de algunas verdades de orden moral. Este progreso es claro en las verdades morales no primarias. Por ejemplo, la idea de la injusticia de la esclavitud -como una conquista social, independientemente de que con toda seguridad muchas personas singulares aborrecían de ella-, se fue consolidando al deducirla de otras verdades que se presentaban como evidentes . Cuando se da el progreso anteriormente señalado se refiere a las verdades no-primarias de orden moral, no a las verdades morales primarias, pues éstas se presentan siempre y para todas las personas como evidentes .

2. Cada hombre es deudor de su propio tiempo. No hay razón alguna para considerar que cada uno de nosotros hubiera obrado de manera diferente de lo que hicieron nuestro padres, concretamente en algunas cosas que aparecen ahora como errores claros en el orden social, pero que en aquel momento no se podían ver así.

3. La razón es que hay un progreso real de los valores humanos en la sociedad como tal, independientemente de los errores personales. Para esto cuenta necesariamente el tiempo.

Y, además, hay que hacer notar que este progreso de la sociedad -y no sólo en los valores éticos, es interesante hacerlo notar- es más acelerado y más certero en las sociedades que están impregnadas de una visión cristiana de la vida.

Esto último es consecuencia de la fe. En efecto, la enseñanza de la Iglesia (su Magisterio) no sólo versa sobre verdades sobrenaturales, sino que, por querer de Dios, aclara e ilustra verdades de orden puramente natural (sobre la libertad, la fraternidad universal, etc., etc.). El cristiano debe mantener un 'sano complejo de superioridad'.

4. Lo anterior, consiguientemente, debe regir cualquier juicio sobre épocas pasadas (personas físicas o morales). Sacar de su tiempo cualquier dato lleva a injusticias. Igualmente, al hacer estos juicios, debe hacerse con criterios verdaderamente racionales, es decir, en base a valores objetivos y sin apasionamientos superficiales. Por ejemplo, en la época actual se da la paradoja de que personas con una gran sensibilidad por la ecología -un progreso indudable- no ven o no se alteran, por miopía moral, ante asesinatos masivos por aborto o, más recientemente, por la eutanasia.

5. Otro dato objetivo a tener en cuenta en estas valoraciones es que, en un plano histórico, el desbordamiento heterodoxo alcanzará su punto máximo en Europa durante los siglos XII y XIII, con notorias y profundas influencias en la vida social. Esto es muy importante, pues esos movimientos son combatidos muchas veces por la autoridad constituida -no por la Iglesia- por el sólo hecho de ser desintegradores de los principios esenciales de la vida social, que estaban asentados en el dogma y la moral ortodoxas (católicas), quebrantando así la unidad de pensamiento y los criterios que guiaban el desenvolvimiento ciudadano.

6. En algunas épocas -no sólo en la Edad Media-, se ha considerado que todo lo que se oponía a la unidad cultural y religiosa constituía una amenaza a la convivencia pacífica, y que, por tanto, debía ser reprimido como un mal, incluso por la violencia. Víctimas de esta concepción fueron los mártires cristianos de los primeros siglos, y muchos otros de épocas posteriores. Pero también los cristianos, católicos o no, se han dejado arrastrar en ocasiones de esa mentalidad y han recurrido a la violencia.

7. Finalmente, un buen punto de partida, para no comenzar con mal pie las consideraciones sobre la Inquisición, es recordar que la oposición a toda disidencia fue característica de las religiones paganas -no del cristianismo: ver más abajo: II.6- y, después, del procedimiento romano o cesarista. Este es el que inicia la inquisición contra la llamada herejía en defensa de la unidad nacional de los respectivos países. La heterodoxia (considerándola en general) se presenta como una moral con actitudes y principios profundamente antisociales (antisociales contra el orden establecido): así se explica que para una sociedad donde 'lo establecido' era el culto al emperador, esa fuera precisamente la motivación que tuvieron algunas de las persecuciones contra los cristianos.

 

II. PORQUE SURGE LA INQUISICION

1. La sociedad civil (siglos XII a XIV aproximadamente) considera la religión como el aglutinante necesario para ella misma, aparte de que las herejías se manifiestan con frecuencia realmente como antisociales. La persiguen no por envenenar a las almas (mucho menos instigada por la Iglesia), sino porque la sociedad estaba convencida (con o sin toda la razón) de que las herejías eran antisociales, subversivas. Consiguientemente el perseguirlas era para ella una defensa y una necesidad para su misma integridad.

 

2. Por otra parte, la misma sociedad, independientemente de la acción de los poderes públicos a que se refiere el número anterior, vive con gran seriedad sus convicciones religiosas. Para ella la herejía pone en peligro el sumo bien: la salvación eterna.

3. En este contexto, se sitúa también históricamente un renacimiento del Derecho romano, considerado por los juristas de la época como la "razón escrita". Allí se contemplaba una severísima legislación contra los herejes, que sirvió de pauta al sistema inquisitorial. En concreto, la recepción del Derecho Romano -un evidente progreso jurídico en muchos aspectos- contribuyó en Europa a la extensión de la pena de muerte.

4. La inquisición (la represión de la herejía por los poderes públicos, con la ayuda de tribunales eclesiásticos) no fue una iniciativa de la Iglesia, sino de las autoridades civiles basada en las leyes penales civiles vigentes entonces. En los siglos que tratamos, la causa de la ortodoxia era la causa de la civilización y del progreso .

5. Por otra aparte, la Iglesia se ve obligada a intervenir incluso por razón de humanidad: la Iglesia se ofrece a juzgar de lo que sí sabe (si una doctrina es ortodoxa o no), quitando a los príncipes seculares un arma peligrosa: instrumentalizar o cometer errores de orden religioso para finalidades puramente seculares.

6. La idea cesaropapista (unión de autoridades civiles y religiosas), de defender y apartar violentamente toda idea contraria a la religión única, no es de origen cristiano, sino pagano. Baste pensar en el culto al Emperador y la pena de muerte para sus herejes. El sectarismo o fanatismo no es cristiano: cuando se ha dado, han sido errores de personas, cometidos "a pesar" de (olvidando o quizá forzando) la doctrina cristiana .

7. Debe tenerse claro, como conclusión de lo anterior: 1) la unión de lo religioso y lo civil (el Estado confesional) no forma parte -nunca fue así- de la fe cristiana; 2) sin embargo en algunas épocas sí fue ése el pensamiento de muchos cristianos y concretamente de muchos eclesiásticos, que consideraron que, sin ser ello parte de la fe, esa unión era un bien para los cristianos y para la misma sociedad; y 3) en otros momentos -ahora en concreto- la mentalidad es distinta, sin que ello haya sido un 'cambio' en ninguna verdad de fe: nunca fue verdad de fe (al menos, para las personas bien formadas en la doctrina de la Iglesia).

 

III. EVOLUCION HISTORICA

1. Desde el Siglo XIII: inquisición (investigación) se tiene a nivel episcopal: los Obispos deben detectar posibles herejes en su diócesis y entregarlos a la autoridad civil, que aplica la pena pertinente. Por su parte, el poder civil colabora activamente (cfr. II.1).

2. A partir del siglo XIII surge la Inquisición pontificia. La confía el Papa inicialmente a las órdenes mendicantes (dominicos y franciscanos). Reemplaza a la inquisición episcopal, que se había calificado de inoperante, aporta su propio procedimiento legal (cfr. II. 3) y mejorará los antiguos tribunales episcopales.

 

IV. LUGAR DE LA INQUISICION EN EL PROGRESO JURIDICO

1. El procedimiento legal de los tribunales de la inquisición era el existente en la época, con sus evidentes defectos (denuncias y testimonios secretos, admisión de la tortura como medio de prueba, muerte por hoguera, aun teniendo en cuenta que ésta la ejecutaba el poder civil). Dada la mentalidad de la época y para evitar abusos de la mentalidad cesaropapista latente siempre (cfr. II. 1,2,5,6 y 7) por parte de la autoridad civil, la Iglesia decide participar en la investigación (que eso significa la palabra "inquisición") para decidir si hay o no herejía. A partir de esa sentencia, el poder civil actúa en consecuencia, insistimos, según la mentalidad y procedimientos de la época, como es lógico.

2. Los tribunales inquisitoriales son una realidad histórica que, a pesar de sus defectos (que compartía y en menor grado con los contemporáneos), ofrecían mejores garantías de equidad que los juicios civiles contemporáneos a ella. Realmente fue un adelanto en cuanto a pureza de procedimiento y humanidad del sistema.

3. Valorar la Inquisición fuera de este contexto es, al menos, una superficialidad y una injusticia (cfr. I. 4). Y una parcialidad si sólo se aplica a la Iglesia, aislándola de su contexto .

 

V. LOS ERRORES Y LA ORTODOXIA CATOLICA

1. Los errores de procedimiento (denuncias y procesos secretos, tortura, hoguera) hay que juzgarlos según la época. Lo contrario es ilógico. Y esos errores, además, no pueden atribuirse a la Inquisición como si la Iglesia (en un tribunal eclesiástico) los hubiera instaurado: eso es falso. La Inquisición fue hija de su tiempo: en todo caso, suavizó e hizo más equitativos los juicios.

2. Otro tipo de errores, los que realmente podrían calificarse de inadmisibles en cualquier época y circunstancias, si existieron (hay mucha leyenda...), son atribuibles a personas, no al sistema eclesiástico. Es más, esas maldades -cuando y si las hubo- las habría hecho "a pesar de", en contra del hecho de ser un hombre de la Iglesia (un cristiano).

3. Alguno podría alegar que fue un error en sí el mismo hecho de apoyar a la autoridad civil con el tribunal de la Inquisición. Aparte de que hacer estas valoraciones puede resultar presuntuoso ()qué habría hecho yo, con la formación de aquella época?), pueden hacerse las siguientes consideraciones:

a) en primer lugar, es ingenuo juzgar actitudes del pasado con categorías mentales actuales, aun habiendo un real progreso en la postura que se mantiene en la actualidad ;

b) es superficial hacer estas valoraciones globales. Ya el ser "global" la hace compleja, insegura: esto sucede con las valoraciones incluso actuales de situaciones de este tipo. Es verdad que el paso de los siglos da la llamada perspectiva histórica (ausencia de apasionamiento, que permite razonar mejor) pero no da necesariamente -al contrario en ocasiones- mayor información ni síntesis más objetivas;

c) en el caso de intervenciones de la Iglesia (más exactamente de autoridades eclesiásticas), no puede ser motivo de escándalo el que haya errores en su actuación, como pudiera haber sido en el caso de los tribunales de la inquisición: es un hecho complejo, y desde luego discutible, el que debieran o no haber existido esos tribunales en su tiempo. En caso de haber sido un error, ello no afectaría en modo alguno a lo sustancial de la Iglesia . Y si hay error humano, hay que lamentarlo;

d) finalmente, otra fuente de escándalo es la existencia de contubernio de intereses: humanos y divinos, rectos e injustos, la gloria de Dios y el interés de los hombres... Para una conciencia bien formada y rectamente crítica, este tipo de situaciones no puede ser ocasión de escándalo, aunque lógicamente hay que hacer lo posible por evitarlos.

 

VI. EL CASO DE LA INQUISICION ESPAOLA

1. Sale especialmente a colación la Inquisición en España, por varias razones. Sirven las consideraciones generales anteriores, aunque vale la pena algunas específicas, que se exponen a continuación.

2. Tuvo especial significado inicialmente para defender de los criptojudios (falsos conversos), que amenazaban la fe.

Sin embargo, tuvo un carácter nacional muy fuerte y fue dirigida por los Reyes (comenzó con los Reyes Católicos en 1482, en medio de fuertes desavenencias entre el Papa y los Reyes) en orden a afianzar la unidad nacional.

3. También tuvo alguna relevancia el que se inserte en la problemática nacional, y de los privilegios de las provincias de la futura unidad nacional.

4. Tampoco hay que olvidar que, a la hora de valorar la política española de esa época -independientemente de sus evidentes errores de todo orden-, España fue un baluarte sincero de apoyo a la Iglesia Católica. Esto, a la hora de la leyenda negra -que indudablemente existió y que iba dirigida primariamente contra la Iglesia más que contra España-, explica que la Inquisición española haya sido objeto preferido de las leyendas de todo tipo, y los errores eventuales examinados con lupa y muchas veces ampliados sectariamente. Pero, como ya se dijo, entra dentro de la misma problemática que aquí se estudia; los detalles pueden solucionarse con lo expuesto.

5. Con respecto a la Inquisición en América puede añadirse que, aunque los roces con el poder civil fueron constantes y se trataron de evitar mediante numerosas concordias, el prestigio de que gozó fue alto y sus medidas hallaron el apoyo popular. Nada más falso que cuanto se ha dicho sobre que mantenía los espíritus en un constante terror. Los procedimientos de castigo no eran otros que los usuales en la época. Los condenados a la última pena, fueron muy pocos: no llegaron al centenar en sus tres siglos de existencia. Decadente ya en el Siglo XIX, fue suprimida por la Constitución gaditana de 1812.

VII. OTRAS INCIDENCIAS

1. Dentro del capítulo de "errores" no olvidemos que en cualquier historia humana -también en la de los santos y de las cosas santas- siempre existen errores. Y que muchos son dudosos de valorar: no se debe caer en la ingenuidad o falta de cariño de aceptarlos sin más.

2. Tampoco debe olvidarse es que los "problemas" que plantea la gente en estos campos muchas veces son excusas para no involucrarse en trabajar realmente por las cosas de Dios.

3. Y otro punto sin duda alguna -sin que caigamos en "caza de brujas"- es que el sectarismo contra la Iglesia siempre ha existido y continuará. Eso sí, adaptándose perfectamente a la mentalidad y gustos de cada época, sin perjuicio de inventar si lo ayuda, o con verdades a medias .

4. Finalmente, no debe olvidarse al conversar sobre este tema que los prejuicios acumulados a través del tiempo sobre la Inquisición y su historia han servido para desorientar a generaciones de todas las tendencias intelectuales, asociando su nombre con el de la Iglesia católica (injustamente, baste pensar en la Inquisición, ésa sí sangrienta, de Calvino), y haciéndola símbolo de crueldad e intolerancia. Así se ha falsificado la historia por un espíritu eminentemente sectario que atribuye exclusivamente la intolerancia a la Iglesia Católica .

 

 

VIII. A MODO DE RESUMEN O RECOMENDACIONES PARA ACLARARSE MENTALMENTE SOBRE EL TEMA (Debe tenerse en cuenta cuidadosamente todo lo anterior)

1. Sobre crueldades, intolerancias e injusticias cometidos por los Tribunales de la Inquisición:

a) juicio crítico: se dan por seguras cosas que son leyendas o hechos imposibles de comprobar;

b) perspectiva histórica: es un tribunal y unas personas inmersos en su tiempo. Es injusto sacarlos sin matizaciones;

c) justicia: esos tribunales fueron globalmente mucho mejores que sus contemporáneos;

d) doctrina clara: esos eventuales crímenes fueron cometidos por personas concretas, no por la Iglesia; si fueron reales crímenes, habrá sido a pesar de la doctrina católica;

e) amor a la Iglesia: a pesar de fallos de personas de la Iglesia (Jerarquía o fieles corrientes) está clara históricamente -con abrumadora mayoría- la santidad excelsa de los miembros de la Iglesia en todos los tiempos. Es tonto -y desamorado- airear los fallos.

2. En caso de que haya habido errores, se trate de crímenes concretos o se trate de que todo el sistema fue un error:

no hay nada de fe involucrado;

no hay inconveniente en admitir errores en decisiones de la Jerarquía en este tipo de cosas, pues no afectan a lo que es propio de ella: defender la Revelación. Aquí no hubo nunca nada de esto cuestionado. La doctrina, tanto en lo referente a la fe como a la Moral, siempre permaneció clara. Y los posibles errores humanos, hay que lamentarlos.

 

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