LA GENETICA, LA ETICA, LA SOCIEDAD

Para los que sólo sobrevivimos en el manejo de la computadora, a veces parece que se volvió loca. No funciona. Entonces el amigo que si sabe regaña: la desconfiguraste... Y comienza un proceso simple -para él-; y... ya funciona bien de nuevo. Lo que es claro -y a eso voy- es que ese proceso de configurarla, de darle de nuevo las instrucciones de cómo debe funcionar, es bien preciso, con pasos de los que no se salta ni uno.

De alguna manera así somos los hombres. Tenemos unas reglas del juego. Es esa gramática común -la ley moral universal- que nos permite funcionar bien y, especialmente, es una plataforma común para entendernos y poder hacer una cultura común. Si se saltan, la persona, la sociedad entera se desconfigura, no sabe como funcionar y puede muy fácilmente volverse loca.

Desde hace tiempo, compañías de la industria biotecnológica norteamericana están contratando a expertos en ética para resolver los problemas morales que presentan sus investigaciones.Algunos piensan que lo hacen por interés de tener buena imagen, y elaborar ellos un código de conducta antes de que se los imponga el gobierno. Pero bastantes personas creen que lo hacen por una verdadera preocupación por la sociedad. Soplan nuevos aires no son sólo conceptos que se escuchen en un sermón en la iglesia.

Contrasta lo anterior con el tratamiento superficial de este tema que hace la revista The Wall Street Journal (nov 25, 1997). A propósito de embarazos múltiples, prácticamente justifica que en estos casos mujeres de todo el mundo hayan tenido que eliminar alguno de los fetos. Habla de reducción fetal para no decir que se trata de matar a seres humanos en el mismo seno de la madre. Con manejo superficial de estadísticas, describe como el médico abortero busca defectos de los fetos, pero que al no encontrar ninguno, se decide por matar al que es más fácil llegar.

El problema es que es fácil pasar de querer evitar que venga un niño que probablemente va a sufrir, a exigir lo que quiere uno. Por ejemplo, una revista muestra un feto en la portada, con la siguiente leyenda: este niño tiene el gen homosexual. ¿será abortado por ello? De ahí puede pasarse a lo que se quiera. El Dr. Milunsky cree que nadie podrá utilizar los análisis prenatales para diseñar niños a la orden. Pero la razón es porque es muy complicado. El ejemplo que da, indica a qué niveles estamos (mejor dicho, están): "el hecho de que uno sea susceptible al asma por un conjunto de genes, no significa que necesariamente vaya a desarrollar el asma, sólo aumenta las probabilidades". El problema es cuando se pierden los valores y hay médicos que sólo se mueven por el dinero, pueden forzarse fácilmente las probabilidades y hacer que se acepten esas técnicas destructoras. Investigadores de la Universidad de Harvard, han utilizado los censos hospitalarios para determinar los desequilibrios entre sexos en la India, donde se mantiene, igual que en muchos países, sobre todo orientales, una sobrevaloración social a favor del varón. Concluyen que en la década de los 80, un millón de niñas perdieron la vida a abortos selectivos. Además, unos cuatro millones de niñas desaparecieron antes de cumplir los seis años, es decir, 36 niñas por cada 1,000 nacidas. Estos datos, comparados con los de la década anterior, sugieren que el aborto selectivo no está sustituyendo al infanticidio, sino complementándolo.

Se ve que cuando en una sociedad se ocultan, por cualquier causa o circunstancias, reglas del juego tan simples como no matar, la sociedad está en peligro de volverse loca.

 

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