LA OVEJA DOLLY Y SUS PISTAS DE APROXIMACION.
Tengo un amigo que, cuando le preguntan sobre temas complicados, antes de responder explica: "éste es un tema que tiene muchas pistas de aproximación". Se refiere a que hay temas que no se despachan con un sí o con un no, o con una simple frase.
Me acordé de esa expresión cuando me llegó la sexta persona a pedirme la opinión sobre la tal oveja Dolly, y que escribiera sobre "eso"... Porque es un tema complejo, que tiene involucrado varios "mensajes cifrados".
El tema en sí es maravilloso. Pura ingeniería genética: en un óvulo fecundado al que se ha quitado el núcleo, introducen el código genético de una célula de otro animal que se desee reproducir. El resultado -clonación-: el animal que nace contiene las especificaciones genéticas exactas del animal deseado, no del óvulo que se utilizó. Es decir, se pueden tener así -en serie, podríamos decir- animales especialmente dotados para el trabajo, para alimentarnos, etc. Igual se venía haciendo ya con vegetales. Una solución a cualquier problema de alimentación, por ejemplo, cuando esto esté desarrollado convenientemente.
Los temas involucrados ya no son tan lindos. Por ello el temor que ha despertado en la opinión pública.
El primero es la fecundación artificial de humanos. Ya está en marcha. A veces se presentan casos patéticos en que ha sido la solución de una pareja para poder tener un niño. Pero se omiten los datos reales sobre esta técnica. No hace falta ser médico para hacerse una opinión sobre el tema.
Uno de los problemas de fondo es que para llegar a "tener un niño" hace falta haber fecundado bastantes óvulos y dejar morir
-matar- al menos a 23 embriones "menos favorecidos". Hermanos del que va a nacer. Embriones que son personas humanas, muy pequeñas, indefensas, pero personas. Son datos de expertos.
Su diagnóstico -muy autorizado-, es simple. La intención puede ser buena, aunque en muchos casos caigan sobre el personal médico sospechas de un ilegítimo afán de lucro; la intención puede ser buena, pero se lleva demasiadas cosas y demasiado graves por delante: la dignidad del nuevo ser, la vida de otros fabricados para morir, el sentido de la sexualidad, la correcta relación entre técnica y ética... Y la conclusión sobre la fecundación "in vitro": es una trampa, el mundo no se humanizará si sigue pensando que todo lo que técnicamente puede hacerse, se debe hacer.
Un acertado resumen lo da la Encíclica Donum Vitae de Juan Pablo II: "La fecundación artificial es contraria a la unidad del matrimonio, a la dignidad de los esposos, a la vocación propia de los padres y al derecho de los hijos a ser concebidos y traídos al mundo en el matrimonio y por el matrimonio".
El segundo tema es el de la ingeniería genética con humanos. Que se pretenda "hacer niños" idénticos genéticamente a los padres. O con determinadas características -color del pelo, de los ojos...- "al gusto" de los padres. En cualquiera de los dos casos es una manipulación de la vida que la sociedad pagaría muy cara. Si se concediera a una pareja el elegir así el niño a su gusto, se olvidaría que tener un hijo no es un derecho sino un don. El hijo no puede ser considerado como una propiedad, a la que conduciría un pretendido "derecho al hijo". A este respecto sólo el hijo posee verdaderos derechos: el de ser engendrado normalmente y de ser respetado como persona desde el momento de la concepción. Si la sociedad admitiera -no condenara legalmente- estas manipulaciones, se podría pasar fácilmente a algo terrible en manos del Estado. Se podría caer en la eugenesia, que los nazis pretendieron hacer, dejar nacer sólo a los "racialmente puros".
Que sigan las investigaciones con la oveja Dolly, y dejemos en paz a los humanos.