MUJER, EMPRESAS, FAMILIA

Hasta hace poco tiempo, comenta Forber Magazine, retener y motivar en los Estados Unidos a los empleados era un asunto primordialmente monetario, sumado a la expectativa de avanzar en la escala jerárquica. Sin embargo, últimamente millones de mujeres se han incorporado a la fuerza laboral, y muchas luchan por mantener un balance entre la oficina y el cuidado de su hogar.

En Holanda detectan esto. No han solucionado el dilema carrera-familia en que muchas mujeres se encuentran llegado el momento de la maternidad. La mujer se ve especialmente abocada a sacrificar una de las dos opciones o recae en la mujer una doble carga no siempre fácil de llevar. Y esto lo acusa toda la familia. Este problema se refleja en la aparición de empresas que intentan solucionarlo. Una de ellas es OFA (Organización, Familia, Iniciativa) que organiza tanto cursos básicos para particulares y empresas como asesoramiento a domicilio. En un reportaje de seis páginas aparecido en la revista Libelle (semanario para la mujer con una tirada de 800 mil ejemplares) describe el sistema de trabajo. Una asesora de la empresa pasa un día con el matrimonio. Después de observar como trabaja la esposa, hace un balance de cómo reparte sus fuerzas, su capacidad de delegar, de establecer una jerarquía de prioridades, como rentabiliza la economía familiar, como organiza la familia, etc.; para pasar a comentarlo juntas y buscar soluciones. Además, hay que trabajar en un cambio de mentalidad en otro aspecto. Muchas mujeres no se atreven a tener hijos, porque les parece difícil compaginar la maternidad con la carrera. Cuando esto sea necesario, hoy día se puede hacer: hay más ayudas para la casa y se pueden simplificar mucho las tareas domésticas.

Una línea de solución para rebajar esta tensión entre deberes laborales y familiares, cuando ambos padres trabajan fuera del hogar, es el empleo a tiempo parcial. Las leyes y las empresas van dando lentamente algunos pasos para que la organización laboral se adecue a las necesidades de la familias en que ambos cónyuges trabajan. Esto se refleja en un dossier de la revista The Economist (18 julio 98).

Una de las fórmulas es el permiso parental, un período de excedencia para atender a los hijos pequeños. El año pasado, un informe basado en las respuesta de más de mil patronos estadounidenses concluyó que las políticas a favor de las familias son rentables para las empresas. Por ejemplo, Johnson & Johnson dijo que por cada dólar gastado en un programa que subvenciona a los empleados por permiso de maternidad y custodia de niños, estaba consiguiendo 4 dólares por aumento de productividad. Y el director de Eli Lilly explicó que lo permisos para cuidar niños pequeños o familiares enfermos que ofrecía su empresas no eran meros estímulos, sino recursos que "nos ayudarán a atraer, motivar y retener a trabajadores que probablemente van a ser más dedicados, innovadores y productivos.

¿Soluciones? Las que se van perfilando. Que las empresas comprendan que los trabajadores -precisamente los mejores- tienen también una vida privada. Por lo tanto, deben ofrecer -a hombres y mujeres, sobre todo a éstas- horarios más flexibles y fórmulas que les permitan atender a sus familias. Darse cuenta de que, para los mejores trabajadores, no siempre el dinero y los cargos son lo más importante. Cuentan más otras formas intangibles de reconocimiento: más posibilidad de tiempo a sus familias, por ejemplo, o un sentido de control propio sobre sus vidas.

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