ACERCA DE QUIEN MANDA AQUÍ

Cuando se reúnen gente importante a analizar la situación de la sociedad, suelen llegar a la conclusión de que faltan valores. Pero a veces no ven esto. Por ejemplo, sobre el problema de las drogas, los Presidentes en Santiago de Chile, decidieron unir "esfuerzos antidrogas con un amplio intercambio de información e inteligencia". Cosa útil, pero estéril si no se llega a reconocer su causa: la dramática vaciedad moral que aqueja a la sociedad. Los males morales requieren soluciones morales. Quizá no puedan concluir esto en una reunión presidencial, pero es una pena.

Algo semejante ocurre con el problema de la violencia escolar en Estados Unidos. Aparte de que se hagan más estrictos los controles a la entrada de las escuelas... si no se va al centro del problema, es arar en el mar. Aunque si hay signos positivos. "Esto no es un problema escolar, es un problema social", declara el Superintendente Educativo de Oregón, Norma Paulus, a raíz de la últimas muertes de escolares. Y el Gobernador, John Kitzhaber: "todos nosotros deberíamos ver si hemos fallado como sociedad..."

Y sí se falla, a veces a lo grande, cuando por arreglar algo se maltratan los valores de la misma sociedad. Es por ejemplo, el caso de España. Según el Instituto Valenciano de Fertilidad la famosa -y grotesca- campaña Pónselo, Póntelo, diseñada por el Partido Socialista Obrero Español para prevenir el Sida a base de preservativos, "ha tenido mucho que ver en la proliferación de casos de Sida entre la juventud de nuestro país". El informe del Instituto, se conoció a raíz de una advertencia de las Naciones Unidas al actual gobierno español, debido al alarmante incremento de casos de sida en España, con tasas que podrían llegar a igualarse a las de Africa; siendo España el único país en el mundo en el que el Sida es la primera causa de muerte de jóvenes. Y la conclusión positiva: José Barroso Chávez -Presidente de la Cruz Roja Mexicana- recomendó la fidelidad, la abstinencia y el regreso a los valores morales, para evitar esta enfermedad.

No hay duda que estamos sometidos a un intento de deteriorar estos valores. Y esto se ve en los medios de comunicación y en todo el ambiente cultural que nos envuelve.

Pero gracias a Dios -y no es frase hecha- la sociedad tiene medios de defensa. Y el primero es, precisamente, la familia. Está previsto que los individuos vengan al mundo en un medio natural, llamado "familia". Esa intimidad familiar es, hoy más que nunca, un reducto de libertad frente al totalitarismo de los deformantes medios de comunicación. Cuando una familia cumple con su misión, transmite convicciones y valores; educa en las virtudes; enseña a pensar, a luchar, a amar y defenderse de las influencias y agresiones externas. En resumen: vacuna a los espíritus contra los tópicos, y proporciona a los hijos las armas imprescindibles para ser libres y responsables.

A los grupos de presión modernos -como ya sucedió con los Estados totalitarios- la familia le molesta. Prefiere entenderse directamente con individuos emancipados, "liberados".

Por esto hay que estar alertas en defender nuestros valores tradicionales sobre la familia. Cuando los problemas en que se debate la humanidad provienen dramáticamente del deterioro de la familia, no podemos aceptar que vengan "visitantes" de Parlamentos extranjeros, de países muchos de ellos con graves problemas en este aspecto, a aconsejarnos que adoptemos Códigos de la Niñez que desharían nuestras familias en pocos años. Muchas gracias

-sinceramente- por ayudarnos en el desarrollo material; pero en cuanto a lo que es una sociedad humana, con verdaderos valores, no tienen nada que enseñarnos: también sinceramente.

Hosted by www.Geocities.ws

1