VALORES ASIATICOS... Y CHAPINES

En el Informe sobre Competitividad Mundial de 1995, Singapur y Taiwan obtuvieron el primer y tercer puesto por su habilidad de "cumplir con las exigencias de una economía competitiva". Según The Economist esto se debe al factor educación: los estudios muestran que los niños de Asia oriental superan a sus homólogos del Occidente en conocimientos de matemáticas y ciencias.

Ante esto, el occidental de países desarrollados se limita a encogerse de hombros o a atribuirlo a que son más consagrados a estudiar o hasta más inteligentes. Pero el asunto es más profundo y más sencillo al mismo tiempo. En el caso de niños orientales criados en Occidente, comenta The Economist, ha sido marcado el éxito de estos jóvenes al lograr el ingreso en universidades tan elitistas como Harvard y la Universidad de Califronia. Y añade que todo hace sugerir que hay un respaldo familiar que hace posible ese "éxito". Y esto último ya nos interesa mucho a todos.

Un reciente estudio (William J. Mattox, Jr. "The One House Schoolroom") sobre los recien llegados de Indochina, señala que todo hacía esperar que sus hijos no podrían alcanzar niveles altos de educación. Razones: sus padres tenían pocos estudios, hablaban poco y mal el nglés, vivían en apartamentos pobres, donde no es fácil estudiar con tranquilidad. A menudo, familias numerosas, que se consideraba por algunos como desventaja adicional, porque reduce recursos, tiempo y lugar para los estudios.

Sin embargo, obtuvieron resultados casi iguales a los de sus compañeros norteamericanos en materias verbales (inglés hablado y leido) y mucho más alta en matemáticas y ciencias.

Una investigación de la Universidad de Michigan en 1992 descubrió que, en el caso de los inmigranntes indochinos, muchos factores que se consideraban desventajas fueron de hecho ventajas. Así describe ese estudio una tarde típica de una familia de refugiados: "Después de la cena, se quita la mesa, y comienzan los deberes. Los hijos e hijas mayores ayudan a los más pequeños. Parecen aprender tanto por el hecho de instruir como de ser instruidos... Durante estos ratos se aprende muchísimo: normas, hábitos, actitudes, esperanzas, y, también, el contenido de la materias. Tal participación de los hijos muestra cómo una familia numerosa puede animar y ayudar a todos a tener éxito académico".

Los padres -continúa el estudio- suelen leer a los hijos, lo cual es una ayuda, sea cual sea el idioma de la lectura. "Esto indica que las aptitudes lingüísticas de los padres no tiene un papel tan importante en el éxito escolar de los hijos. Otros aspectos de la experiencia de familia -lazos afectivos entre padres e hijos, el refuerzo de los valores culturales y compartir la sabiduría contenida en cuentos o mostar el valor de leer y aprender- refuerza a la escuela".

Hoy se sabe que obtienen mejores notas -o, al menos, están en mayor capacidad de obtenerlas- los jóvenes que siguen un estilo de vida típico en las que los padres se esfuerzan en enseñar una serie de virtudes humanas, aún cuando el motivo no sea explícitamente académid¿co. También destacan los niños cuyos padres están pendientes de lo que hacen sus hijos: conocen personalmente a sus amigos, han visto con ellos los programas de televisión, hablan con ellos, etc.

Se ve que la familia puede prestar una ayuda enorme a la escuela aún cuando no pretenda hacerlo. Pero también está claro que puede ayudar aún más cuando se lo propone. Esto es tema de examan para los padres, cuando se quejan de la conducta de sus hijos Y también un motivo más para defender nuestros valores sociales de siempre.

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