DARWIN, LOS MONOS Y EL VATICANO

El evolucionismo siempre se ha prestado a bromas y a apodos. Son los amigos "chimpas" y "monos" que todos tenemos, a veces con bastante fundamento para el apodo por su aspecto físico.

Bromas aparte, el tema de Darwin (el de la teoría del evolucionismo, de hace ya más de un siglo), está de moda. Juan Pablo II toca el tema en un mensaje dirigido a la Academia Pontificia de las Ciencias (26 octubre 1996). Confirma que hay teorías de la evolución que son conformes con la fe cristiana. Aunque también subraya que sólo son compatibles con la verdad cristiana aquellas teorías que no consideran el alma como una emanación de la materia.

Como recuerda el Papa, no es la primera vez que el magisterio pontificio aborda el tema: ya hace casi medio siglo, Pío XII afirmaba (Encíclica Humani Generis, 1950) que la Iglesia no se oponía a la doctrina del evolucionismo "cuando busca el origen del cuerpo humano en una materia viva preexistente", pero manteniendo intacta la verdad de que el alma humana fue creada directamente por Dios.

Por esto, sorprendía un titular de prensa que indicaba: "El Papa abre las puertas de la Iglesia al evolucionismo de Darwin". Titular absolutamente confuso porque la Iglesia no abre ni deja de abrir las puertas a esta teoría: simplemente recuerda que no hay problema en admitirla. Lo recuerda sólo, pues es cosa ya conocida desde hace muchísimos años.

Juan Pablo II dice que "nuevos conocimientos conducen a no considerar la teoría de la evolución como una mera hipótesis". Pero aclara que se debe hablar más bien de teorías de la evolución, las cuales reflejan las diferentes filosofías en las que se apoyan. "Existen, dice el Papa, teorías de la evolución que consideran el espíritu como surgiendo de las fuerzas de la materia viva y son por tanto incompatibles con la verdad del hombre".

El Papa es muy prudente en estas afirmaciones: así aun cuando se refiere a que hay argumentos significativos a favor de esta teoría, no deja de referirse a ella como a una teoría. Es éste un tema, escribe el Papa, que interesa vivamente a la Iglesia en cuanto que la Revelación contiene enseñanzas muy claras sobre la naturaleza y el origen del hombre, creado a imagen y semejanza de Dios. En resumen: no hay cambios en cuanto a la doctrina de la Iglesia. Jamás la Iglesia como tal declaró incompatible con su doctrina un evolucionismo que admitiera el hecho de la creación.

La Iglesia de ahí ni ha pasado ni pasará por la sencilla razón de que es una teoría científica. A lo más dirá -lo dice realmente- que no hay inconveniente en seguirla, con las advertencias ya dichas. Y cada uno podrá aceptarla o no, pues se trata sólo una teoría.

Científicamente no se ha pasado de ahí: estamos ante una teoría científica. Nadie pudo hasta ahora repetir experimentalmente el hecho que se intenta demostrar (la "producción" de un hombre por evolución) ni nadie estuvo allí para que nos cuente como sucedió la aparición del primer hombre.

En resumen, cada uno que piense lo que quiera, no es cosa que pueda contradecir a la fe cristiana: son órdenes heterogéneos. Por eso, tampoco pretendan imponernos dogmas científicos, como parece que quieren hacer algunos con este tema.

Por otra parte, me comentaba uno que si la famosa teoría pasara demostrarse, habrá que decir también que la mujer desciende de la mona... A ver quien se atreve. Pero esto es, indudablemente, otro tema.

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