DUDAS EN EUROPA ANTE EL CRIMEN DE LA EUTANASIA

Es conocido el reciente caso de una enfermera francesa que había asesinado a 30 enfermos "por compasión": es la eutanasia. El titular del servicio de France Press hablaba de una delicada frontera entre el crimen y la eutanasia. Y me recordaba el caso de otras "delicadas fronteras": El Salvador con Honduras, Perú con Ecuador... y las guerras que han originado. Es que las fronteras, por definición, deben estar bien delineadas. Estamos hablando de los valores que sirven para configurar humanamente una sociedad. Cuando una sociedad comienza a cuestionar estos temas, les sucede como a Holanda. Según cifras oficiales, en 1995 se aplicó la eutanasia a unas 10,000 personas, si bien sólo el 50% de los médicos implicados rellenan el cuestionario para comunicarlo. Una sociedad que desvaloriza así la vida humana, puede caer en las mayores aberraciones.

Viene bien recordar que la primera orden directa de practicar la eutanasia vino de Hitler, en 1939. Cuando los primeros 273,000 niños con enfermedades genéticas, ancianos, enfermos y retrasados mentales fueron "caritativamente" asesinados, ya la población alemana había sido preparada con argumentos que recuerdan los que ahora utilizan los defensores de poder matar enfermos o ancianos. La técnica que utilizaron son similares a las de las campañas actuales para introducir antivalores en la sociedad. Una es propagar "la falsa imagen de una amplia demanda social", sobre la base de datos inventados o incomprobables. Olvidan que los valores no se comprueban por mayoría de votos: si se hubieran sometido a votación las matanzas de esclavos por leones en el circo romano, no las hubiera hecho aceptables éticamente. Otra técnica es "la manipulación del lenguaje", como cuando se habla del derecho a disponer de la propia vida, de la ayuda a morir con dignidad, etc., frases que intentan ocultar el carácter homicida de la eutanasia. Es interesante sintetizar ideas, que ayudan a señalar la frontera entre el crimen y el no crimen.

1. Cuando se rechaza la eutanasia, no se habla de defender el encarnizamiento terapéutico. No es preciso prolongar indiscriminadamente la vida a un enfermo por medios artificiales y extraordinarios, ya sin esperanza de vida. Esto no es eutanasia.

2. Tampoco se habla de evitar el uso de calmantes: esto es ético y nadie ha tenido problema en su uso adecuado.

3. Hablamos del homicidio, en razón de la pretendida indignidad de una concreta vida humana. Aceptada la validez de ese juicio sobre la falta de calidad de esa vida, ya no hay forma de decir donde nos paramos, al hacerse "endebles" las fronteras entre el bien y el mal. La historia demuestra que ese principio, aplicado una vez, será fácilmente ampliado para eliminar a enfermos privados de conocimiento en general o para desembarazarse de enfermos difíciles de atender por otros más fácilmente curables. O para eliminar a niños con taras físicas. Hablando claro: entre la eutanasia y el crimen no hay fronteras, ni endebles.

Estamos en una aldea global. Guatemala está especialmente sometida a influjo de numerosas ONG que a veces condicionan sus ayudas. Hay que estar alertas.

Quizás se les fue la memoria histórica a los europeos que ahora dudan. Porque cuando fueron asesinados los 273,000 enfermos en 1939, no se escuchó ningún clamor en la población. Ni siquiera en el gremio médico. Tampoco constan grandes protestas internacionales. Pensaron que se trataba solamente de "vidas absolutamente inútiles". Sin embargo, comenzaba el holocausto. El camino para los campos de exterminio, como Auschwitz, estaba abierto.

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