EMPRESARIOS AVAROS... Y VOS...
Recibí por correo electrónico una presentación sobre el reciente desastre económico y social de la Argentina. Se preguntaba por los ingredientes que habían hecho posible ese estallido social, y resumía: políticos incompetentes, malos administradores, diputados corruptos, sindicalistas traidores, empresarios avaros. Pero cuando uno daba a la tecla para acabar la presentación, aparecía una pantalla con una sola línea... Y VOS. Podría ser un buen resumen de lo que nos ocurre, pero suena especialmente valioso con el final... "y vos".
Entendámonos. Sin duda, tiene una especial influencia en la conformación en la vida social las grandes empresas transnacionales, el CACIF y sus empresas nacionales; pero no menor, por su influjo diario, lo tienen las organizaciones de cualquier tipo que intervienen en la vida social, incluyendo la empresa omnipresente, que es la familia. Todo ello es lo que hace una cultura tenga o no valores: es lo que hace un país.
No son utopías. Los valores son una necesidad en la vida de las sociedades, y los hacemos entre todos, a todos lo niveles. Es lo que defendía, en un reciente simposium realizado en Navarra, España. Pedro Mateache, socio director de McKinsey & Company. Defendía el valor de la solidaridad en la actividad empresarial. Decía que "humanizar la economía beneficia primero a la propia empresa". Una empresa socialmente responsable es la que no se limita a ser una mera explotación económica, sino que procura que sus productos y servicios contribuyan al bienestar de la sociedad. El tema, altamente interesante, es de quién construye la solidaridad, uno de los valores básicos para que funicione la sociedad en general.
Alguien recordaba recientemente que ya pasó el tiempo -debe pasar...- en que la consecución de una sociedad solidaria se dejaba exclusivamente en manos de los gobernantes, como si fuese únicamente el Estado -con sus leyes y normas- el responsable de llevarla a cabo. Actualmente está cada vez más clara la cociencia de que la responsabilidad de hacer y transmitir valores en la sociedad, a todos los niveles, corresponde en primer lugar a las personas singulares y a las sociedades intermedias. Destacando esta idea, aunque centrándose en su tema, Mateache afirmaba "que la responsabilidad en temas sociales corresponde de forma creciente a las empresas frente a la tradicional exclusividad de las administraciones públicas".
Más incisivo fue, hace pocas semanas, Antonio Argandoña, secretario general del IESE de Barcelona. A su juicio, "la ética es fundamental para el buen funcionamiento de una empresa. Los directivos no tienen en cuenta que en muchas ocasiones es la falta de valores lo que provoca que algo en su organización no marche bien o que existan comportamientos que no se entienden", destacó. "Los valores -continuó- guían nuestras decisiones y conductas y, por lo tanto, influyen en la conducta que tenemos hacia los demás. Es necesario reflexionar sobre ellos, ya que tienen muchos efectos, tanto en la propia persona como en los que le rodean".
Este tema de los valores y su necesidad en una sociedad sana y de personas felices, lo tocaba también el Papa al afrontar el tema de la globalización. Afirmaba que los mercados globalizados en sí mismos no son malos, y que una condena sumaria de los mismos no tiene justificación. Pero también afirmaba -en noviembre pasado- que la ética pide que el sistema se adecue a las necesidades del hombre, y no que el hombre se sacrifique en atención al sistema. Concretaba que "el discernimiento ético se debe basar en dos principios fundamentales: el valor inalienable de la persona humana, y el valor de la cultura humana". Existen valores humanos universales, anotaba el Papa, y deben usarse para guiar el desarrollo económico. Si esto ocurre, la globalización estará "al servicio de la persona entera y de todos los pueblos".
Regresando al tema del titular: gran responsabilidad tienen los directivos de las empresas en difundir la cultura de la solidaridad y sus valores... Pero ello es también una responsabilidad de cada uno de nosotros, a todos los niveles.
Y es la única manera de que funcione todo esto...