EL EM PRESARIO Y LOS VALORES ETICOS

Un buen líder empresarial, para muchos, es el que, por encima de todo –incluida la moral- logra hacer subir a su compañía y se recompensa a sí mismo y a su equipo con retribuciones espectaculares; el que no se preocupa de que los empleados crezcan con la empresa: son instrumentos de usar y despedir. Esta idea se da también en algunos estudios sobre liderazgo, para los que la calidad moral de la acción no importa, a menos que influya en los resultados.

Pero se ha empezado a descubrir, que influye con frecuencia. De ahí que muchos estudios que prescindían de la ética al tratar del liderazgo se detienen en retratar al buen directivo con rasgos que no son sino virtudes llamadas de otro modo. O sea, la ética se echa por la puerta y entra por la ventana. Esta es la conclusión a que llega Joanne B. Ciulla, de la Harvard Business School. Para ella un lider empresarial debe tener dos ingredientes: eficiencia técnica y rectitud moral. A menudo, los especialistas se han interrogado sobre el secreto de las personalidades con carisma. "¿Fue Hitler un buen líder?" Muchas respuestas a esta pregunta ponen la ética en conflicto con la eficacia seductora, propagandística y estratégica. No así Ciulla, que sentencia: "Hitler no fue un buen líder: tan solo técnicamente capaz". La bondad del líder reside en alcanzar fines lícitos con medios morales. Para Ciulla, Robin Hood, quien robaba a los ricos y ayudaba a los pobres, tampoco entraría en la definición de líder. En resumen, la tesis es que la ética no es una rémora. La tesis que se está abriendo paso es que para los líderes empresariales el compromiso con los valores morales no es un lujo, ni siquiera algo optativo, sino más bien una necesidad: "El liderazgo es más que un título, un puesto, dinero o poder". De hecho, "las empresas y sociedades con mayor éxito son las que tienen la costumbre de actuar con integridad ética"; por eso, Ciulla no dudó en pedir a las escuelas de negocios que dediquen más tiempo a enseñar formación ética a sus estudiantes.

Hace ya años se ponía de relieve como tradicionalmente, para motivar a los mejores trabajadores, bastaba darles buenos salarios y oficinas grandes y espaciosas. Pero hoy las cosas no son tan sencillas, y las compañías inteligentes han tenido replantear sus prácticas básicas de empleo. Por supuesto el dinero sigue siendo un imán poderoso, sin embargo no lo es todo. Sólo como un ejemplo, pero muy significativo, en las dos últimas décadas decenas de millones de mujeres se han incorporado a la fuerza laboral, y muchas de ellas luchan por mantener un balance entre sus funciones en la oficina y el cuidado de su familia. Un líder empresarial que no tenga en cuenta esto, no es buen líder. Porque la empresa que quiere triunfar debe respetar los valores éticos y, estos, deben reconocer necesariamente los valores de la persona.

Hace pocas semanas estuvo en Guatemala Joan Fontridona, Master en Economía en la Universidad de Navarra, así como Miembro del Instituto Empresa y Humanismo y de la Sociedad Iberoamericana de Estudios Utilitaristas. Hablando en línea moderna empresarial que estamos comentando, afirmaba que una sociedad, en estos tiempos de globalización sólo puede sobrevivir si tiene sus valores bien claros. La globalización, precisamente, se debe pensar no sólo en términos económicos, sino sociológicos y éticos, entre otros. Concluía así su entrevista, publicada en este mismo diario: "Cualquier forma de organización social puede corromperse. El único factor que impide el crecimiento de la corrupción es la calidad ética de las personas. Es importante que los que mandan y tienen poder sean ejemplares. Las cosas malas cambian más fácilmente si cada uno es capaz de cambiar lo suyo y de dar buen ejemplo". Muy interesante, aunque no sólo para empresarios...

Hosted by www.Geocities.ws

1