¿MERECE LA PENA ESTA EUROPA?
Ese es el titulo de un artículo de Eulogio López, en la revista Hispanidad del recién pasado 1 de diciembre. Lo justificaba haciendo ver que los "alegres" defensores de la muerte llevaban una semana de éxitos inconmensurables. El parlamento holandés aprueba la eutanasia el lunes y el miércoles es la Asamblea Francesa quien reconoce a las menores el derecho a abortar sin permiso de sus padres.
Problemas lejanos a nosotros, pero posiblemente no tanto. El final del artículo –quizá algo cargado de dramatismo- lo hacía notar: "¿De verdad merece la pena esta Europa de la muerte y de la soledad? Porque todo parece indicar que el hijo adoptivo de Europa, que es América, debe recoger el relevo. El Viejo Continente se ha quedado sin fuelle. Es una sociedad vieja, en edad y en sentimientos". Y aquí estamos nosotros. Recogiendo el relevo. Pero, atención, el viejo continente si tiene aún fuerzas y nos pude influir.
Quizá a esto se referían los Obispos de Centroamérica recientemente reunidos, que alertaban (Siglo 21, dic 7, 2000) acerca de los programa de educación sexual, que calificaban de moralmente inaceptables porque distorsionan el sentido humano de la sexualidad, y advertían a los Congresos a no dejarse engañar para aprobar el aborto. Pero veamos que está ocurriendo en otra punta de la misma aldea global, Europa, para estar alertas.
El diario Avvenire (5 dic 00) publica una declaraciones de alguien que habla con conocimiento de causa. El presidente de la Federación Mundial de Médicos que respetan la Vida, doctor Karel Gunning, holandés, hace revelaciones sorprendentes sobre la otra cara de la moneda de la eutanasia. El considera que «el camino de la muerte se abrió en 1971, cuando la Asociación de los Médicos Holandeses admitió el aborto. Se removió así
el pilar de la ética profesional, la defensa de la vida humana sin condiciones». «Y, cuando se acepta matar en un solo caso --añade--, como "única solución", se acabará por encontrar centenares de otros casos en los que la "solución" de matar se hace aceptable».
El profesor cita casos documentados: «Es el caso de una paciente con cáncer en el pulmón. Sufrió una crisis respiratoria que hizo necesaria la hospitalización. La paciente se rebela: "no quiero la eutanasia", imploraba. El médico le aseguró que no; la acompañó él mismo a la clínica; la vigiló. Tras 36 horas, la paciente respira normalmente, las condiciones generales mejoraron. El médico se fue a dormir. A la mañana siguiente, no encontró a la enferma en su cama: un colega había "acabado" con ella porque faltaban camas libres». «La gente tiene miedo», denuncia. Especialmente enfermos o pobres
-comenta el diario Avvenire-, que llevan siempre en el bolsillo una declaración en la que se oponen a ser sometidos a la eutanasia.
También en Europa, leyes aprobadas a principios de diciembre en Francia y Gran Bretaña van a permitir a los menores una actividad sexual más precoz y con menos responsabilidades. En Francia, las menores podrán abortar sin consentimiento de sus padres. Además, los centros escolares podrán facilitar a las alumnas la "píldora del día siguiente", sin prescripción médica y a espaldas de sus padres. Este fracaso de la educación sexual estatal, lo comenta Tony Anatrella, especialista en psiquiatría social. "Muchas veces los adolescentes me dicen que están hartos de que se les hable constantemente de la contracepción, del aborto y del preservativo". Todos los mensajes de salud pública en torno a estos problemas "han llevado a una forma de irresponsabilidad sexual, según la cual se puede hacer cualquier cosa, con tal de recurrir a medios técnicos para protegerse de las infecciones y de tener un hijo, presentado como una amenaza y como un mal". Según Anatrella, este mensaje induce "una concepción trivial de la sexualidad, centrada únicamente en la búsqueda del placer y no en el sentido de una relación, lo cual mantiene a los adolescentes en la inmadurez afectiva y en la agresividad sexual" (La Croix, 30-XI-2000).