EL GOBIERNO DANDO EDUCACION SEXUAL
Nadie niega hoy día la necesidad de la educación de la sexualidad. Pero el modo de entenderla depende de la antropología que se defienda. No es lo mismo, por ejemplo, una educación sexual dirigida a la promoción del llamado "sexo seguro" que la que se imparte dentro de un contexto de aprecio por la castidad. Por eso en los últimos tiempos han surgido protestas de padres ante algunos programas de educación sexual impartido a sus hijos en la escuela. Y esto no son teorías.
A fines del pasado año agencias de prensa nos transmitían desde Costa Rica la preocupacióñ de padres de familia, asociaciones pro-vida y miembros de la Iglesia Católica por un programa de educación sexual, financiado por el Fondo de Población de las Naciones Unidas y desarrollado por las autoridades gubernamentales educativas y de salud, para niños y adolescentes, que mostraría la sexualidad despojada de su sentido más profundamente humano y, que usando diversos eufemismos, parece reducirla exclusivamente al placer. Según explicaron, los eufemismos se aprecian claramente en los cuatro grandes temas: «aspectos anatómicos y fisiológicos» --dedicado a describir detalladamente los órganos genitales y cómo funcionan--; «paternidad y maternidad responsables» --que se centran en la anticoncepción--; «igualdad de derechos y deberes para todas las personas», y «prevención del Sida» --es decir, uso de preservativos--.
Estados Unidos detecta el mismo problema. Durante la pasada discusión de la asignación de fondos federales para Educación, la Casa Blanca, con Clinton a la cabeza, impulsaban un presupuesto de 1.000 millones de dólares para la contratación de maestros
para así poder aplicar los planes federales de salud repartiendo anticonceptivos a los estudiantes en todas las escuelas del país. Los resultados de estos programas de educación sexual son patentes. Hay que querer ser miope para no ver la conexión entre un sexo despojados de su sentido profundamente humano -educación en y para el amor- y la violencia en las escuelas.
En México, también se presenta el problema. El licenciado Ricardo Esponda Gaxiola, Presidente de la Unión Nacional de Padres de Familia (UNPF) l aseguró que los padres de familia rechazan la filosofía utilizada en la educación sexual por el gobierno, "que manipula los conceptos y da una visión reduccionista, atendiendo únicamente al
aspecto biológico-reproductivo, omitiendo los aspectos psico-afectivo y
moral". Además, "protestamos también porque la educación sexual se imparte crea división entre hombres y mujeres, promueve la homosexualidad como un modelo de vida y que no puede ni debe ser usado como una plataforma educativa para la niñez y la juventud
mexicana". La Unión de Padres de Familia señala estas corrientes se están difundiendo a nivel mundial desde la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer de Beijing en 1995, y es promovida "con abundantes recursos financieros extranjeros, que utilizan al sector Salud y al Sector Educativo como principales agentes de difusión nacional".
¿Que hacer? Lo primero es que no intervenga quien no debe hacerlo: el Estado. ¿Y quien debe hacerlo? Los padres. La educación sexual es algo muy íntimo de la persona que debe tratarse "en familia". Y ¿con qué criterios? Intentemos un resumen…
. 1. Cada niño es una persona única e irrepetible, y debe recibir una información individualizada.
2. La dimensión moral debe formar parte siempre de sus explicaciones.
3. La formación y las oportunas informaciones sobre la sexualidad se deben proporcionar dentro del contexto más amplio de la educación para el amor.
de modo claro y en el momento oportuno.
El tema es muy amplio y aquí sólo se rozó. Pero si nos inquietamos y estamos atentos, ya es algo muy positivo. Sobre todo, en un país tan ong-dependiente como Guatemala. Y conste que agradezco la ayuda de ong y organismos internacionales, pero siempre que respeten nuestros principios y no intenten imponer sus tristes experiencias.