DEBATES SOBRE LA DROGA: ¿LEGALIZARLA?
¿Se legalizarán las drogas? ¿Cuánto es mala...? ¿Está prohibida porque es peligrosa o es peligrosa porque está prohibida?
Periódicamente se resucita el debate sobre la legalización de la droga. Los aparentes escasos frutos de la represión llevan a pensar si lo peor del problema de las drogas no será que están prohibidas, pues esto causa un comercio ilícito muy lucrativo con su cortejo de delincuencia en la calle.
Pero si se examina con detenimiento la cuestión, se concluye que los grandes narcotraficantes saldrían beneficiados con la legalización. Empezarían por inundar el mercado con droga muy barata: pueden hacerlo, ya que funcionan con unos márgenes gigantescos. De ese modo conseguirían millones de nuevos adictos, y con esa expansión del mercado se resarcirían con creces de la reducción de precios. Los gobiernos tendrían que reaccionar con controles más severos, lo que llevaría a la subida de los precios y a un nuevo aumento del negocio ilegal.
El tema de fondo de las drogas sigue en el candelero. Un buen resumen se incluye en el manual "Iglesia, Drogas y Adicción" publicado hace poco.
Comienza dejando claro que las drogas son uno de las principales amenazas que afrontan los jóvenes, incluidos los niños. Recuerda muchas causas que están detrás del fenómeno droga. Algunos la ven como una forma de expresión de la libertad personal. Otros como otro camino en la búsqueda del placer. Otros incluso la ven como una vía de escape del sufrimiento, la soledad y el aislamiento. En ocasiones, la falta de valores y convicciones, que pudieran dar puntos de referencia consistentes para el desarrollo personal.
Estas reflexiones ayudan a esquematizar las ideas y difundirlas. Precisamente el aumento actual del consumo de drogas debería llevar a la sociedad a una reflexión seria.
Muchas veces el consumo de drogas está unido a la búsqueda del placer. El problema es que, al darle prioridad absoluta, el consumidor de drogas entra en conflicto con la realidad de cada día y sus obligaciones. La búsqueda del placer es legítima, pero es necesario que esté ordenado según una correcta jerarquía. Es preciso ver el error de pensar que nuestros deseos de paz, felicidad y satisfacción personal se colmarán automáticamente al tomar algún tipo de cocktail químico.
Otra confusión sobre el tema es comparar la droga con el alcohol. Pero existe una clara diferencia. Explican los moralistas que el uso moderado del alcohol, como bebida, no cae en una prohibición moral, siendo falta solamente cuando existe un abuso. Drogarse, sin embargo, es siempre ilícito, pues significa una renuncia injustificada e irracional a pensar, querer y actuar como persona libre.
Con respecto a la legalización de drogas, en una de las anteriores Asamblea general de las Naciones Unidas, coincidieron en que es posible un mundo sin droga y la estrategia para conseguirlo no es legalizarla y firmaron una declaración política sobre la lucha internacional contra la droga. Más recientemente, en unas declaraciones al vespertino francés Le Monde, el responsable norteamericano de la lucha contra la droga, el general Barry McCaffrey, desmiente algunos de los estereotipos vigentes en Europa respecto a la política norteamericana. En particular el de que toda política represiva "está condenada al fracaso". Los datos facilitados por el llamado "zar antidroga" son elocuentes. En 10 años, el consumo de cocaína ha caído un 70% en los Estados Unidos. En las últimas dos décadas, todo el consumo de drogas –tanto duras como blandas– se ha reducido a la mitad. Las claves del éxito se sitúan, según McCafrey, no sólo en la eficacia de la actuación policial, sino también en el acento puesto en las políticas de educación y prevención.
Estamos en un tema muy amplio, pero nos lleva una vez más a que la solución de estos problemas claman en el fondo por una auténtica educación en los valores que deben prevalecer en la sociedad. Son valores cristianos, aunque son también patrimonio universal.