SALOMON, ELIAN Y LOS FUTURIBLES
El sucedido del Rey Salomón al resolver -hace ya treinta siglos...- el pleito entre dos mujeres que se disputaba el mismo niño sigue siendo muy conocido. Ante la decisión de dividir el niño en dos para contentar a ambas mujeres, se sabe como apareció la verdadera, que se negó a que lo mataran. En la actualidad, si la Fiscal Reno hubiera dicho algo parecido, no sabemos si habría funcionado la sabiduría de Salomón, o tendríamos la mitad del niño como un símbolo de Castro, y la otra en poder de los cubanos exilados. Porque no hay una madre que responda por él; su verdadera madre murió. Aunque a decir verdad la tragedia de Elián comenzó antes.
Futuribles llaman los filósofos a un ejercicio mental que normalmente es sólo una manera de perder el tiempo. Lo hace uno cuando se pregunta: que hubiera pasado si en vez de haberse dado tal cosa hubiera pasado otra. Pero aplicándolo a la historia de Elían puede ser útil. Su historia ya conocida sigue desenvolviéndose inacabablemente. Parece que el final de esta historia será que los tribunales decretarán que el niño se vaya a Cuba con su padre. Aunque realmente es inexacto decir que «vuelva» con su padre, porque él no vivía con su padre, sino con su madre y el segundo marido de ésta, y ambos perecieron ahogados en el intento de huida de Cuba. Y aquí podríamos preguntarnos: ¿qué habría pasado si sus padres no se hubieran divorciado? Porque pienso que así se pone el dedo en la llaga.
Los padres de Elián estaban divorciados y vueltos a casar. Está fue indudablemente el inicio de todas las tragedias de este niño. Vuelva a Cuba o no. Gane Castro o los exilados. El niño pierde; realmente ya perdió desde que sus padres decidieron hacer dos familias de una: la de él. Es razonable pensar que su vida se hubiera desenvuelto normalmente, dentro o fuera de Cuba. Pero, además él, de pronto, se encontró con su mamá y otro señor. Esto si es una tragedia afectiva.
No pretendo aquí otra cosa que señalar un aspecto de la tragedia que ordinariamente se ha pasado por alto. Mucho menos, estoy juzgando ningún caso particular; lo enfoco desde un punto de vista más amplio, sociológico.
En el caso que comentamos, posiblemente el niño Elián no entienda bien que está pasando, afortunadamente. Lo que le deseamos es que no le lleguen –cada caso es cada caso...- los resultados de su verdadera tragedia.
Desde hace ya unos años, según un estudio dirigido por el Dr. Martin Richards, del Centro de Investigaciones Familiares de la Universidad de Cambridge, se demostró que los hijos de divorciados tienen menos éxito en los estudios, presentan más problemas de comportamiento, obtienen peores empleos y se divorcian en mayor proporción que los demás. Richards presentó estas conclusiones en el congreso anual de la Real Sociedad Británica de Psicología. Esta investigación tiene especial valor por basarse en la observación de 17.000 británicos nacidos en una misma semana de marzo y vueltos a estuudiar veinte a ños después. Se pudo así examinar las diferencias entre aquellos cuyos padres se divorciaron y los otros.
Los hijos de divorciados tienen un índice mayor de fracaso escolar. Acceden a la universidad en una proporción que es la mitad de la registrada en los otros. El porcentaje de los que cohabitan antes de los 21 años es 4,5 veces mayor, así como el de los que se divorcian. Según Richards, todo eso es consecuencia de las dificultades psicológicas que el divorcio causa en los hijos. Sale perjudicada la confianza que tienen en sí mismos. Desde el punto de vista de las secuelas psicológicas, concluye Richards, para un niño el divorcio de los padres es más perjudicial que quedar huérfano.
Por edades, de los que más sufren al ver separarse a los padres es cuando experimentan esa la ruptura antes de tener ellos 6 años: como Elián...