EL PRAGMATICO GOBIERNO DE SU MAJESTAD BRITANICA

Desde hace años Gran Bretaña ha tenido problemas. Ha sido el país de Europa con la más alta tasa de divorcios. Pero al menos son personas prácticas, e hicieron propuestas diversas para reducir la inestabilidad familiar causada por el divorcio fácil. Supieron reconocer sus errores sin hacer demasiado examen de conciencia histórica: no hubo que investigar mucho. Hasta 1969, la legislación en este campo era exigente: para que conceder divorcio era preciso acreditar ante el juez que una de las partes había faltado a sus compromisos. Y lo divorcios era mucho menos frecuentes que ahora. Pero empezó a decirse que, con ese sistema, los procesos de divorcio resultaban muy conflictivos, e incluso daban lugar a escenas desagradables en los tribunales. Llegó a decirse que, incluso esas comparecencias ante el juez para justificar los agravios, perjudicaba las posibilidades de reconciliación. Así que, muerto el perro se acabó la rabia: en 1969 decidieron eliminar el principio de demostrar la falta y agilizaron el proceso de divorcio. El resultado de la reforma fue la escalada del divorcio, que se duplicaron en el primer año. A finales de los 70 , los tribunales estaban desbordados, pro lo que consideraron que era más realista "facilitar las cosas". Bastaba un "comportamiento irrazonable"… Hoy se lamenta esta trivialización del divorcio, que incide gravemente en la vida familiar y, consecuentemente, en la de toda la sociedad y muy particularmente de los niños.

Por ello no ha sorprendido, que el gobierno británico proponga ahora medidas para reforzar la familia. Afirma que "el matrimonio es la mejor institución para educar a los hijos".

El gobierno laborista de Tony Blair ha vuelto a romper el esquema tradicional

izquierda-derecha y a adoptar una campaña en favor del matrimonio y los valores familiares. El ministro del Interior, Jack Straw, se ha encargado de abrir el debate social y parlamentario con el informe Supporting Families. Se trata de un "Green Paper", un documento de consulta formal en el que se ha trabajado durante meses. El principio fundamental del documento es que el matrimonio es la mejor institución y el modelo más estable para educar a los hijos.

El gobierno piensa que la defensa del matrimonio y la familia puede acabar con las enfermedades de la sociedad británica. En particular, con la tasa de divorcios, la más alta de Europa (4 de cada 10 matrimonios); la elevada proporción de nacimientos fuera del matrimonio (el 34% en 1995); el daño a los hijos cuyos padres se divorcian (7 de cada 10 parejas que se divorcian tienen hijos); las deficiencias escolares de los hijos de familias monoparentales y los índices de delincuencia y drogadicción, atribuidos indirectamente a los problemas familiares.

La apuesta por el matrimonio ha valido al gobierno las críticas de algunos

sectores. Sin embargo, los laboristas se han limitado a defender el que consideran mejor modelo para educar a los hijos. La prueba es que la voz de la campaña, Jack Straw, se crió en un hogar sin padre, está divorciado y tiene dos hijos adolescentes. Para conseguir los objetivos, el gobierno planea la creación de un Instituto para la Familia y aumentarán las ayudas a familias con bajos ingresos y con hijos pequeños. También se favorecerá que las parejas conozcan y asuman antes de casarse los derechos y obligaciones del matrimonio, por medio cursillos prematrimoniales adecuados. Son dignas de felicitación estas iniciativa, que protegerán de nuevo -volviendo de errores pasados- los valores de derecho natural del matrimonio y la familia.

 

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