LOS DERECHOS HUMANOS: ¿TIENEN BASE REAL?

Es tema importante. Si se basaran sólo en la buena voluntad, y todo fuera relativo, podría ser como la visión del niño que le preguntaron que era según él un egoísta, y respondió: el que no se ocupa de mi…

Se trata, en efecto de reencontrar el fundamento de los derechos humanos, sustrayéndolo de la lógica del más fuerte. Porque hay derecho natural, valores universales, únicos y sólidos fundamento de la ley positiva. Los juristas buscan ahí la plena efectividad a los derechos humanos frente a las graves violaciones que se registran, a pesar de las declaraciones de principios. Hace falta volver a este consenso sobre su fundamento. Como señaló Juan Pablo II en su mensaje al Presidente de la Asamblea General de la ONU, Didier Opertti, con ocasión de la conmemoración del aniversario de los Derechos Humanos, el contexto político de la posguerra, hace 50 años, no permitió a los autores de la Declaración dotarla de una base antropológica y de referencias morales explícitas. Hacerlo ahora es quizá uno de los mayores retos de la sociedad, porque, si no se hace, se podrá poner en duda la universalidad e incluso la existencia de los principios fundamentales, y esto equivaldría a minar todo el edificio de los derechos del hombre.

Cuando los valores fundamentales del hombre, se maltratan la sociedad sufre. Un botón de muestra viene de Francia, con respecto a uno de ellos, la familia. Los adolescentes que viven en un hogar monoparental o recompuesto consumen más alcohol, marihuana y tabaco y corren más riesgos de violencia que los que viven con su padre y su madre naturales o adoptivos. El Informe "Salud-Jóvenes" (1997-1998), del Comité de Educación para la Salud, revela el papel determinante de la estructura familiar -uno de los pilares de la sociedad- en la salud de los jóvenes. El informe, que recoge Le Monde (25-XI-98), se basa en una encuesta a 4.115 jóvenes. A casi la mitad de los jóvenes de 15-19 años se les ha ofrecido ya marihuana, y el 14% declaran haberla fumado al menos diez veces. Cuando más estructurada está la familia, más probable es que se rechace su consumo. En cuanto al consumo de alcohol, la edad media a que los jóvenes se emborrachan por primera vez son los 15 años y medio. También en este caso los jóvenes que viven con sus padres son menos proclives a sufrir esto (25% contra 41% en las otras familias). También advierte la relación entre violencia y el estatuto familiar. "Los adolescentes que viven con sus dos padres se ven envueltos en menos actos de violencia (provocada o sufrida), se ponen en menos situaciones de riesgo y tienen menos ideas suicidas y cometen menos tentativas de suicidio", según se lee en el informe.

De España viene otro ejemplo. Su tasa de fecundidad en España, es de 1,2 hijos por mujer, es la más baja de Europa. Sin embargo, como señala el Centro de Investigaciones (CIS), el rápido descenso de la fecundidad (la tasa era de 2,5 hace veinte años) no es del todo voluntario. La mayoría de la gente lo considera negativo, cree que las parejas tienen menos hijos de los que desearían y lo atribuye a problemas económicos. Se refleja así un clamor popular, asentado en valores universales, base de los derechos del hombre. De ahí las respuestas sobre medidas para fomentar la natalidad, que coincide con las reclamaciones de las organizaciones familiares. En efecto, la gente pide, por este orden: subsidios a las familias con más de dos hijos, mayores deducciones fiscales por hijos, promover empleos de dedicación parcial para las madres, poner más guarderías en los centros de trabajo y ampliar los permisos por maternidad. Todo ello en la línea de valores universales basados en la moral natural universal.

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