PRESIONES INTERNACIONALES SOBRE GUATEMALA

Guatemala está bajo la lupa mundial. No son ya simples advertencias diplomáticas, sino groseras amenazas las que se permiten los personeros de organismos internacionales, para condicionar las ayudas al país. Por ello no tengo más remedio que reconocer que me pareció muy bien la advertencia del Presidente a uno de estos personajes, al decirle que a los guatemaltecos les da la sensación "que la comunidad internacional cree saber más que nosotros lo que es bueno para Guatemala, y eso no nos gusta. Y en ocasiones pensamos que nos quieren condicionar, y eso tampoco nos gusta."

En este sentido, llama la atención el numero de publicaciones sobre los logros que, según nuestro Ministerio de Salud, estamos consiguiendo en control natal. Refleja a las claras condiciones desde el extranjero, invasiones descaradas en nuestra soberanía –...si mañana tu suelo sagrado lo amenaza invasión extranjera...- Vienen a decir: o disminuyen población, o no hay dinero. Es evidente el desagrado que supone para algunos países desarrollados el tener tantas personas en su patio trasero.

Aunque consuela saber que no es sólo nuestro caso, y que, como otros, podemos oponernos a este empobrecimiento poblacional. Un editorial de Far Eastern Economic Review (Hong Kong), resumía la protesta asiática a las campañas de control de la natalidad. Podíamos hacerla nuestra, nos suena a tema muy conocido.

Expone que cuando los historiadores enumeren las exportaciones más desastrosas que los occidentales han hecho a Oriente, sin duda el marxismo encabezará la lista. Pero el candidato para el segundo puesto es la idea, todavía de moda, del control de la población.

En Asia, afirmaba, han sido sobre todo organizaciones extranjeras las que han presionado para el control de la población. Llevan años repitiendo que el exceso de población es una de las causas de la pobreza en Asia. Y suelen citar como ejemplo países como China, India, Filipinas e Indonesia. Pero habría que precisar que los países supuestamente problemáticos tienen pocas personas por kilómetro cuadrado. En cambio, los países que ocupan los puestos más altos de la tabla de densidad de población están entre los más ricos de la región: Hong Kong, Singapur, Taiwán, Corea del Sur y Japón. Y esto no se observa solamente en Asia: Holanda es uno de los lugares más densamente poblados de la Tierra, pero no vemos que el Banco Mundial advierta que hay un exceso de holandeses.

Parten del supuesto de que los recursos son fijos y no varían por la creatividad o el esfuerzo humano. La prosperidad económica es la mejor respuesta que se puede dar a los que están preocupados por el crecimiento demográfico. Concluye: Han tenido que pasar muchos años hasta que se rechazara definitivamente la ideología marxista. Y finaliza: ¡Cuánto más agradecida estaría toda Asia si los occidentales rechazaran de una vez a Malthus y se dedicaran a abrir sus mercados en vez de limitar nuestra población!.

Afortunadamente para nosotros, hay noticias estimulantes, que no parecen haber leído nuestros controlistas: en febrero Bush decidió no financiar las actividades del Fondo de Población de las Naciones Unidas. Este fondo es conocido por promover las técnicas más agresivas de control natal –incluyendo esterilizaciones y abortos– en los países en desarrollo. Determinó que no le dará ni un centavo, con lo que el Fondo pierde una de sus principales fuentes de ingresos.

Otra noticia también reciente, que confirma lo trasnochado de nuestras políticas de salud reproductiva: la ONU ha rebajado sus previsiones demográficas, porque no se esperaba que descendiera tanto la fecundidad en los países en vías de desarrollo. La División de Población de la ONU se reunió entre los días 11 y 14 de marzo a un grupo de expertos en demografía para estudiar este cambio. Y ha comprobado que la tasa de fecundidad mundial ha bajado de 5 a 2,7 hijos por mujer.

No podemos dejar que jueguen con nosotros.

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