NUEVOS BÁRBAROS... CON BATA BLANCA

            Cuando salió la noticia sobre la clonación de seres humanos en Corea del Sur, me quedé algo desconcertado por la cantidad de gente que preguntaba que hay con eso de la clonación de embriones. Porque cuando se habla de clonación –o aborto- , suele haber manipulación del lenguaje; es como si una mujer que está embarazada anunciara a sus amigas: voy a tener un embrión... o, tengo un embrión y...  voy a tener un feto. Es que estamos hablando de seres humanos. Hay que ser claros.

            El otro punto de desconcierto es que “esa cosa” –la clonación humana-, aunque no se practique en nuestro medio, incluso por razones de orden tecnológico- nos afecta en Guatemala y mucho. La razón es simple: cuando salen este tipo de noticias y uno no las sabe valorar... uno mismo se desvaloriza, pierde valores, al pasar como bueno lo que no lo es. Esto ya afecta a cada uno y a nuestras familias: a niños... y grandes.

            Un ejemplo lo tenemos en un país de nuestra área, Costa Rica, que reacciona sobre este tema de un modo valiente y duro. Transcribo algunos párrafos que  me enviaron directamente, por email, desde el Ministerio de Relaciones Exteriores de dicho país.

            El Ministro de Relaciones Exteriores,  Roberto Tovar, ante el anuncio de que un grupo de investigadores de Corea extrajo células troncales (células madres) de embriones clonados, insistió que “toda investigación científica debe estar guiada por los más altos niveles éticos”. El canciller expresó que “en el proceso de estos experimentos, es deplorable que explícitamente se tengan que destruir decenas de embriones humanos por medio de la clonación.  Un proceso así, es contrario al derecho a la vida, a los derechos humanos, y a los valores éticos”.

El Canciller añadió que “utilizar embriones humanos para la realización de experimentos científicos, matándolos, es inaceptable.  Estos experimentos reducen al ser humano a un simple objeto de producción y manipulación industrial, violentando la dignidad humana”.

Y añade una consideración que no debería de dejar de tener eco en el  mundo feminista: el impacto negativo de estos experimentos sobre las mujeres, recordando que en  los recientes experimentos se puso en peligro la vida y la salud de 16 mujeres que se sometieron a altas dosis de hormonas para extraerles más de 242 óvulos. “Los experimentos en clonación constituyen  una nueva forma de abuso en contra de la mujer”.

Otros muchos se han pronunciando. Concretamente el vicepresidente del Gobierno español, Javier Arenas, expresó la oposición de todos los miembros del gabinete al experimento realizado por científicos surcoreanos para clonar embriones humanos. Por su parte, Radio vaticana aclara: “En primer lugar la clonación tiene un procedimiento que va contra la naturaleza y, en segundo lugar, elimina al embrión clonado». «Por tanto, si ya es algo monstruoso clonar a una persona, hacer una fotocopia según nuestra voluntad, lo es todavía más eliminar al embrión para hacer de él un uso terapéutico», añade.

Quizá sea bueno recordar brevemente algunos conceptos sobre la clonación. La clonación humana consiste en sustituir el núcleo de un óvulo e insertarle un núcleo del individuo que se quiere clonar: este proporciona el material genético y se producen individuos biológicamente iguales a él. Se llama clonación humana “terapéutica”, cuando es "para curar" que eso viene a significar la palabra. Se producen embriones con células genéticamente idénticas a las células del paciente al que se desea ayudar. Los tejidos del embrión así obtenido, cultivadas y diferenciadas en el laboratorio, son trasplantadas al paciente, para reparar los tejidos lesionados del  enfermo. Después, el embrión –un ser humano- se desecha, muere. Como en cualquier clonación ya han muerto sus "hermanitos" no utilizados; ahora incluso él es sacrificado, olvidando que es un ser humano. Estamos hablando de seres humanos, utilizados como "autopartes".

                Resumiendo: toda clonación es mala porque atenta contra la dignidad humana y destruye al hombre como ser social y familiar. Es horrible porque donde hay genoma humano hay ser humano, y la clonación de por si implica la producción de embriones, es decir, de personas, para su posterior destrucción.

            No hay que olvidar que lo que los científicos coreanos han producido son embriones humanos, para ser troceados y utilizados como cobayas de laboratorio.

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