CLONACION HUMANA: SIGUE...
Hay quienes piensan que este tema no nos afecta en Guatemala. Pero esto no es así. Cuando salen noticias y uno no las sabe valorar... puede uno mismo desvalorizarse, al pasar como bueno lo que no lo es. Esto ya afecta a cada uno y a nuestras familias: niños... y grandes.
Recientemente salieron diversas noticias sobre el tema: Clonan cerdos para transplantes... Embriones de ratas podrían servir para tratar el Parkinson... Y muchas más que se refieren al tema de la clonación. Como es sabido, se llama clonación al producir, a partir de un solo organismo, varios individuos genéticamente idénticos al primero. A estos descendientes idénticos al primero se les llama clones. Es una técnica con grandes esperanzas para beneficio en agricultura, mejora de razas animales, etc. El problema es cuando eso se pretende aplicar al hombre.
Más concretamente, lo que se pretenden es el empleo de la técnica de clonación que se suele denominar "terapéutica". La técnica en cuestión consiste en la producción, por fecundación artificial, de embriones genéticamente idénticos a las células del paciente al que se desea ayudar. Posteriormente, tras unos días de cultivo, los tejidos del embrión así obtenido, cultivadas y diferenciadas en el laboratorio, son trasplantadas al paciente, para reparar los tejidos lesionados del enfermo. Y el embrión –un ser humano- se desecha, muere. Todo sonaba bien al principio: va en beneficio de los enfermos. Sólo que se olvida que el embrión utilizado es un ser humano y que se parte del principio erróneo de que se le puede sacrificar en interés de otros. Como alguien señalaba acertadamente, estamos hablando de seres humanos, no "autopartes".
Actualmente este tema está en el candelero. Varios países la han prohibido, por atentatoria, como se señaló anteriormente, a la vida humana. Es interesante que las voces en contra de la clonación humana vienen no sólo de parte de la Iglesia, sino también del campo científico. Tras el último reciente experimento de clonación de embriones humanos, Eric Cohen, de la New American Foundation, y William Kristol, director del Weekly Standard y presidente del Bioethics Project, argumentan en The Wall Street Journal (5 diciembre 2001) a favor de que se prohiban tales investigaciones. Los autores califican el experimento de "monstruosidad moral". Sin embargo, añaden, no ha sido una sorpresa. "Llevamos años progresando hacia abajo por este camino, aunque apartamos la vista del destino al que conduce". Algunos sostienen que prohibir la clonación humana equivale a detener la ciencia. "Es comprensible (...) que los deseosos de hacer avanzar la ciencia y curar enfermedades a cualquier precio se opongan a la prohibición. Pero, como escribió el moralista Paul Ramsey, ‘las cosas buenas que hacen los hombres solo pueden estar completas con las cosas malas que rehusan hacer’. Y la clonación es una de esas cosas que deberíamos rehusar hacer". Muchos quieren crear embriones clónicos para investigar, no implantarlos para que nazcan. Cohen y Kristol replican: "Eso es insostenible: una vez que empecemos a almacenar embriones clónicos con destino a la investigación, resultará prácticamente imposible controlar cómo se usarán".
Por eso, concluyen los autores, para detener la deshumanización del hombre, y la creación de un mundo posthumano de bebés de diseño, quimeras de hombre y animal y ‘muerte por compasión’ de los minusválidos, quizá tengamos que omitir algunas investigaciones. Tal vez tengamos que decir no a ciertos experimentos antes de que comiencen. Prohibir la clonación humana es una oportunidad ideal de reafirmar el control democrático de la ciencia y reconectar el progreso tecnológico con la dignidad y la responsabilidad humanas.