UN GOBERNANTE VALIENTE, EN PROBLEMAS
Publicado en Siglo 21, 25 agosto 2001
Para hacer la sociedad sirve aquel viejo adagio: los prepotentes triunfan hasta que los que tienen la verdad se atreven a oponerse. Es el caso de Bush. Se atrevió a desafiar a la opinión pública internacional. E incluso se arriesgó a perder votos en su país. Ha sido coherente en el asunto de la clonación de fetos para experimentación. El tema importa mucho también a nosotros, aunque el problema en si nos parezca muy lejano a Guatemala.
La noticia escueta es que el pasado 9 de agosto, Bush dio apoyo limitado a la investigación con fetos ya existentes, sin permitir el uso de fondos públicos para obtener nuevos embriones para experimentación, y advirtió que vetará cualquier intento del Congreso de ampliar la investigación con células madres embrionarias. ¿De qué hablamos? Veamos en breve.
George Bush anuncio haber dado luz verde a la investigación con células embrionarias humanas. Dichas "células" tienen un alto contenido pluripotencial que permitiría avanzar en la investigación sobre enfermedades por hoy incurables, como el parkinson. Para algunos, el problema es que esas "células" ya son seres humanos, con toda la potencialidad genética para tener un desarrollo normal. Según ellos, el presidente Bush, que se había mostrado abiertamente contrario a "jugar con la vida" ha terminado cediendo. Con matices, pero cediendo. Los matices consisten en que la administración americana no apoyará más investigaciones de células embrionarias, sino tan solo de esos embriones "sobrantes". Es decir, se prohibe la creación de embriones humanos con el exclusivo fin investigador. Pero afronta el "problema" de los embriones "sobrantes" donándolos a la ciencia.
Para otros, y es versión de quienes le escucharon directamente, Bush fue muy claro y la prensa lo tergiversó. Dio un no rotundo a la clonación, es decir a hacer fecundación artificial para utilizar nuevos seres para experimentación. También dio un no a utilizar embriones "sobrantes", es decir, los que por cualquier motivo ya se habían fecundado artificialmente y ya no se habían permitido llegar a término. Son los que están congelados, esperando... pero son seres vivos. Según esta versión, lo que en realidad ha permitido Bush es investigar con embriones ya destruidos por los científicos, es decir, ya no seres vivos. Bush ha aprovechado, además, para reiterar su total oposición a la clonación y recordar el valor sagrado de la vida humana. Aunque les queda cierta duda sobre el origen de las líneas celulares de investigación que Bush aprobó.
Sea como fuere, queda claro que cuando se habla de la vida, no existen términos medios. No se puede "vivir un poco", al igual que no se puede estar solo un poco embarazada. En suma, la decisión del Presidente Bush, si es correcta la segunda versión –la más probable- es una buena lección a aprender por parte de muchos políticos. Y para cualquiera de nosotros. Cuando están en juego este tipo de valores, no se puede transigir.
En este caso, los valores son:
1/ Nadie tiene derecho a producir embriones, pues la transmisión de la vida no se puede separar de la entrega amorosa entre un hombre y una mujer.
2/ Una vez producido un embrión, por cualquier causa, no se puede destruir: es un ser humano.
3/ Ante la alternativa de tirar embriones ya existentes, que no se van a utilizar ¿no sería justificable utilizarlos para la investigación?. La respuesta es clara: no se puede aniquilar a ningún ser humano, que esos son los embriones; toda persona humana tiene derecho a la vida.
En síntesis, una decisión que muestra que se puede ir contra corriente. Que se pueden mantener los valores de la sociedad, pero hay que ser valientes del todo... si nos atrevemos. Y esto es tarea de todos, en cualquier ambiente. Ningún ciudadano honrado puede quedar inactivo o indiferente. No se trata de imponer perspectivas particulares, sino de interpretar y defender los valores radicados en la naturaleza misma del ser humano.