COSTA RICA: FECUNDACION ARTIFICIAL. ¿Y GUATEMALA?
28 de octubre 2000
Recientemente, en este mismo diario, alguien comentaba que el dicho "ya se mira una luz al final del túnel" podía no ser esperanzador, sino señal de que venía contra él un tren. Un pensamiento simpático, con tal que no lleve a una postura de desesperanza: si algo se presenta como bueno hay que desconfiar. Y eso es fuente de planteamientos negativos, pesimistas. Hay que analizar cada caso.
Por ejemplo, hay una noticia poco comentada en Guatemala, que nos importa mucho. Se presenta como buena y realmente lo es.
Hace pocos días, la Sala Constitucional de Costa Rica, (Sala Cuarta) declaró la inconstitucionalidad de la fecundación in vitro, del aborto y de la pena de muerte. El fallo en sí, aparte de su trascendencia, ya en su redacción constituye una pieza magistral del derecho en relación al derecho a la vida. Si alguien desea el texto, se lo puedo proporcionar. Los Magistrados han recibido felicitaciones de todo el mundo, a las que unimos ahora las nuestras, pues es el primer país del mundo que declara ilegal la fecundación in vitro. Veamos.
Parte de la verdad cada vez más patente, de que la vida humana debe ser protegida desde su concepción y esto no admite excepciones. "No existen seres humanos de distinta categoría jurídica, todo somos personas y lo primero que nuestra personalidad jurídica reclama de los demás es el reconocimiento del derecho a la vida." dijo la Sala. En otro momento señala "Es preciso cuestionarse si todo lo científicamente posible es compatible con las normas y principios que tutelan la vida humana". "El embrión humano es persona desde el momento de la concepción, por lo que no puede ser tratado como objeto, para fines de investigación, ser sometido a procesos de selección, conservado en congelación, y lo que es fundamental para la Sala, no es legítimo constitucionalmente que sea expuesto a un riesgo desproporcionado de muerte". El problema está en esta práctica –la fecundación in vitro- requiere que muchos de los óvulos ya fecundados -es decir, seres vivos- sean "eliminados". Es decir, lleva consigo –de modo oculto, en laboratorio- el aborto, la muerte, de otros seres vivos, los óvulos no seleccionados..
Más sonado ha sido otro caso. En Colorado, Lisa y Jack Nash, de Inglewood, tuvieron hace seis años una niña, llamada Molly, afectada de una disfunción hereditaria: su médula espinal no produce células sanas y, sin una intervención, la niña moriría en un plazo de siete años. Para salvarla era necesario un transplante de células sanguíneas, de un donante dotado de las mismas características genéticas de Molly. La solución estaba, por tanto, en concebir un hermanito para convertirle en donante de las células. El problema era que existía un 25% de probabilidad de generar otro niño enfermo. Hace poco tiempo, el Centro Médico Masónico de Illinois les advirtió de que existía una posible solución. Una nueva técnica médica permitía hacer exámenes genéticos en los embriones producidos por inseminación artificial, y podían seleccionar un embrión sano con las mismas características genéticas de Molly. La pareja dio luz verde al experimento y tras diversos intentos, el 29 de agosto pasado nació Adam.
Esta es la parte feliz de la historia. Pero existe otra. Para llegar a concebir a Adam los médicos han debido hacer diversas pruebas, descartando –matando, asesinando- a 14 embriones, que ya son seres humanos. Está claro: el fin es bueno, el medio malo. Si se pasa por esto –matar a 14 o a los que sean, para salvar a uno o a los que sean- ya no hay criterio ético que nos proteja. Sinceramente, yo no se la solución, pero está caro que no es ésta: volviendo al símil del comienzo, es una luz... pero aquí si viene un tren para destruir.
Por cierto, en Guatemala tenemos un precepto constitucional de defensa de la vida desde la concepción. Y hay clínicas que utilizan estas técnicas y así se anuncian... Parece que a nuestros magistrados no les ha llegado la noticia...
geocities.com/joaquincamacho