LA FOTOGRAFIA QUE CONMOVIO AL MUNDO

A estas alturas ya nadie niega que la evolución de la población en España es alarmante. Con la tasa de fecundidad más baja del mundo (1,07 hijos por mujer en edad fértil) y un preocupante desequilibrio entre jubilados y trabajadores en activo, se comprende que es preciso intentar cambiar la tendencia. Fue llover sobre mojado las últimas noticias de que en España ha aumenta el número de abortos. Según datos oficiales recién publicados, en 1998 se realizaron en España 53.800 abortos legales, un 8,6% más que en el año anterior.

En este clima, produjo impacto una espectacular fotografía, que puede ser vista en http://www.aciprensa.com/foto.htm. Publicada por varios periódicos en Estados Unidos, ya cruzó sus fronteras. Fue hecha durante una intervención quirúrgica por espina bífida practicada dentro del útero materno a un feto de sólo 21 semanas de gestación, en una auténtica proeza médica. Nadie imaginó que la cámara registraría el más elocuente grito pro-vida conocido hasta hoy: captó cómo el bebé sacó su pequeñísima mano desde el interior del útero de su madre e intentó sujetar uno de los dedos del médico que lo había intervenido. La pequeña mano que ha conmovido al mundo, pertenece a Samuel Alexander Armas. El cirujano es el Doctor Joseph Bruner, de la Universidad de Vanderbilt en Nashville, Tennessee.

Al observarla con detenimiento, la fotografía resulta más que elocuente. La vida del bebé literalmente pendía de un hilo, porque aún no estaba en capacidad de mantenerse vivo fuera del útero materno. Debían tratarlo dentro de la matriz para corregir su fatal anomalía y cerrar luego el ambiente en el que debía terminar de crecer. Por todo esto, la imagen es el recuerdo de una de las operaciones más extraordinarias registradas en el mundo.

La historia detrás de la imagen es más impresionante aún. Se trata de la experiencia, lucha y confianza de una pareja de esposos que decidió agotar hasta el último recurso para salvar la vida de su primer hijo. Los padres son los verdaderos protagonistas de esta odisea. Julie y Alex Armas viven en Georgia, Estados Unidos. Ellos lucharon durante mucho tiempo por tener un bebé. Cuando Julie, una enfermera de 27 años de edad, cumplió 14 semanas de gestación, comenzó a sufrir fuertes calambres. El diagnóstico no se hizo esperar, el bebé sufría de espina bífida y podían decidir entre un aborto o un hijo con serias discapacidades.
Antes de dejarse abatir, comenzaron a solicitar ayuda a través de Internet. Dieron así con la página electrónica que daba los detalles sobre la cirugía fetal experimental y entablaron contacto con el Doctor Joseph Bruner. Comenzaba una carrera contra el tiempo.
Aunque el riesgo era grande y el bebé no podía nacer en ese momento, los Armas decidieron confiar en Dios. La operación fue un éxito. Durante ella, los médicos pudieron tratar al bebé -cuyo tamaño no era mayor al de un conejillo de indias- sin sacarlo del útero, cerrar la brecha originada por la deformación y proteger la columna vertebral.
Ahora Samuel se ha convertido en el paciente más joven en haber sido sometido a esa intervención y es razonablemente seguro que Samuel Alexander Armas pueda volver a estrechar la mano del Doctor Bruner. Las últimas noticias son que el niño nació muy bien, y puede verse su fotografía en brazos de su madre, en el mismo lugar de Internet.

Como comenta la periodista Justine McCarthy, "nadie puede dejar de sentirse conmovido por la poderosa imagen de esta pequeña mano sujetando el dedo del cirujano" y, así como una mano puede salvar vidas, esta imagen "es tal vez el argumento más fuerte contra el aborto".

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