UNA CANONIZACIÓN QUE HACE PENSAR

Toda canonización es siempre una aportación a la Iglesia y a la sociedad. Pero algunas tiene algo que llaman la atención. Algo hay... Lo hacía notar Juan Boo, en ABC del pasado 21 septiembre, en vista del tamaño creciente que está adquiriendo la cita del 6 de octubre, en Roma, para la canonización del Beato Josemaría.

Pero no me refiero sólo a problemas organizativos. La noticia despertó, desde hace ya meses, gran interés en campos muy diversos. Como botón de muestra, en un despacho internacional me llamó la atención que la Universidad Pázmány Péter, de Budapest, haya tenido una sesión sobre 'Ciencia, fe y Universo a la luz de las enseñanzas del beato Josemaría Escrivá'. En otro ámbito, en la revista Epoca, la filósofa Ana Marta González planteaba la aportación de Josemaría Escrivá a las ideas del siglo XX. Lo sintetizaba en que el mensaje evangélico aparece bajo una luz nueva, que lo hace particularmente cercano e interpelante a personas de todo tipo y condición, sin distinción de raza, cultura, condición social o económica. Proclama a los cuatro vientos que la santidad no es cosa para privilegiados, que la vida corriente y ordinaria ofrece materia abundante para la santificación.

Para nosotros en Guatemala, nos lo dijo, a principios de este año, en un lenguaje más preciso, nuestro Arzobispo, Mons. Quezada: El sintetizaba su aportación en un tema que es de vital importancia para toda la Iglesia y, de modo especial, para las Iglesias particulares del Continente Americano: la secularidad con su hondo contenido teológico y sus realizaciones prácticas por parte de sacerdotes y laicos que aspiran

-conscientes de su propia vocación y de su misión en la Iglesia y en el mundo- a que la luz de Cristo ilumine todas las realidades humanas, colaborando en la difusión del mensaje sobre la llamada universal a la santidad, proclamada por el Concilio Vaticano II.

Continúo con algunos detalles que me llamaron la atención del citado reportaje de ABC. La gran mayoría de los peregrinos vienen de fuera de Italia y llegan casi al mismo tiempo, lo cual plantea un problema logístico sin precedentes. Entre los inscritos hay 30 peregrinos rusos -católicos, ortodoxos y protestantes- que vienen en automóvil porque les resulta el medio más barato. Del Congo, vendrán 180 peregrinos a pesar de la situación de guerra y crisis que sufre el país.

En Roma ha supuesto una grata sorpresa la inscripción de 5.000 peregrinos norteamericanos y, todavía mas, de 3.500 peruanos, puesto que el viaje trasatlántico supone un verdadero esfuerzo económico. De Filipinas han confirmado su asistencia 3.800 personas, entre las que se cuenta el peregrino de mas edad: el sacerdote Quirino Glorioso, de 99 años, al que sus feligreses han pagado el viaje porque, según explicó, «yo no he podido ir nunca a Roma y es el sueño de toda mi vida. Estoy contentísimo». Al Comité Organizador le ha sorprendido también que el 40 por ciento de los peregrinos ya inscritos son jóvenes menores de 20 años.

Como detalle anecdótico, el puerto de Civitavecchia ha dado el nombre de San Josemaria Escrivá de Balaguer a uno de sus muelles para conmemorar el día mas activo de su historia, en el que se acogerá a 10.000 peregrinos que llegarán a bordo de 8 barcos ocupando todo el espacio disponible en el puerto marítimo de Roma.

Son que cosas que llaman la atención... Algo está pasando. Quizá podríamos concluir con otras palabras de Mons. Quezada, referente al mensaje del Beato Josematría, que es para todos los cristianos: Existe pues en la Iglesia una vocación propia de los laicos, marcada una y otra vez por la secularidad. ¿Nos damos cuenta de lo importante que es en estos momentos de la Iglesia y de la sociedad civil que esos laicos o cristianos corrientes, más de 1,035 millones según las últimas estadísticas de la Santa Sede -la mitad de ellos en el Continente Americano-, tomen conciencia de lo que Dios quiere de ellos?.

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