UNICEF, aborto, El Vaticano...

Hace unas semanas el Arzobispo Renato Martino, representante de la Santa Sede ante la ONU, anunció en New York que el Vaticano retiraba su contribución anual a UNICEF, por su política favorable al control de natalidad y al aborto. Hasta aquí la noticia.

Es de advertir que al retirar esa contribución que hacía a la Unicef, no ha negado que esta organización haga cosas buenas en favor de los niños. Lo que rechaza es su actividad política demográfica, fuera de su finalidad en servicio de la infancia.

El corte de la ayuda es el desenlace de una historia de desmentidos y ambigüedades por parte de la UNICEF. Durante años el Vaticano se había unido a la aportación de los católicos, con una ayuda simbólica a la UNICEF (2,000 dólares últimamente). Posteriormente, decidió limitar su contribución a programas específicos, para asegurar que sus donativos no se emplearan en programas antinatalistas, y para dar un toque de atención a la UNICEF. La UNICEF negó las acusaciones y aseguró que no participaría en programas antinatalistas. Sin embargo, según Mons. Martino, las promesas no se han cumplido. Por esto se ha dado el retiro de las ayudas de El Vaticano, lo que tiene un fuerte valor simbólico. Dado el historial de la UNICEF parece que El Vaticano tiene razón en su postura. Veamos datos.

En 1994, su informe anual, UNICEF tenía un enfoque viciado sobre la relación entre población y desarrollo, que coincidía con informes de Naciones Unidas que pretendieron utilizar las Conferencia de El Cairo para lograr un apoyo internacional al control de natalidad y la legalización del aborto.

Textualmente afirmaba que "el crecimiento de la población tiende a reforzar la pobreza, y la pobreza a su vez tiende a reforzar el crecimiento de la población". Sostenía que "la principal amenaza para los mil millones de habitantes del mundo procede de la interacción entre la pobreza, el crecimiento de población y el deterioro del medio ambiente". Es significativo que citara textualmente como autoridad en este campo al director de IPPF (Federación Internacional de Planificación Familiar), uno de los grupos de presión que promueve más activamente el control de natalidad y el aborto.

Es sabido también que este enfoque es técnicamente cuestionado por los expertos: la población es un factor más que incidirá negativa o positivamente dentro de los problemas de los países en desarrollo y en la ecología, según sea el conjunto de condiciones políticas, económicas y sociales, y la educación de la gente, unida a una adecuada legislación. Es tan simple como un jefe de personal que pretenda solucionar los problemas laborales simplemente reduciendo trabajadores para manejar más cómodamente los problemas: lo razonable es que localice los problemas y los soluciones. Así no tendrá que reducir el tamaño de la empresa sólo por comodidad.

Otro dato significativo -entre otros muchos- es que UNICEF participa en el programa "Maternidad sin Riesgos" (Safe Motherhood) que pretende bajar a la mitad el número de muertes relacionadas con embarazos para el año 2000. Pero los medios son pésimos: según Nota Informativa del Banco Mundial (G.06.9-93) propone "planificación familiar para evitar embarazos no deseados y servicios de aborto seguro"

Es posible que UNICEF no comparta estos objetivos, pero no hay duda de que anda en malas compañías. La retirada del Vaticano de su ayuda a la UNICEF será para muchos, sin duda, un punto de referencia antes de ayudar a la UNICEF, a menos que ésta clarifique su postura.

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