FELIPE: LA DULCE MUERTE Y LA MIOPÍA

En una de la noticias sobre votación adversa de Felipe González en España, la calificaban como una 'muerte dulce', porque no había sido por excesiva mayoría de votos. Me recordó a aquél que decía: 'casi no se murió' para consolarse por uno que acababa de morir; o el conocido 'punto de infarto', que en definitiva fue infarto. En el caso que nos ocupa, el contrincante 'casi no ganó'...pero ganó...y Felipe perdió: consiguió, por su labor de 13 años de gobierno, el repudio de la mayoría de los españoles.

Se habla, para justificar esta derrota, del desgaste de sus 13 años de gobierno. Es de todos conocido el aforismo de que 'el poder corrompe'. Cuando un partido, peor si es una sola persona, detenta el mando durante un largo período, es fácil que haya una degeneración creciente, y que asome, entre otros, el fantasma de la corrupción y del abuso de poder. Y ello daña no sólo a los organismos estatales, sino al mismo equilibrio de la sociedad. Pero en este caso, no seamos miopes, hubo más, muchas más causas que determinaron esta caída del gobierno socialista. A pesar del carisma que dicen que posee su hasta ahora líder.

Y es que habían obtenido logros indudables. Entre ellos, no ciertamente el de haber desmantelado el régimen franquista. Cuando Felipe subió al poder en 1983 encontró ya instaurada la democracia. A otros correspondió hacer esta transición. Pero hubo un gran desarrollo económico (casi triplicó el ingreso per capita), cosa que por otra parte era de esperar dado el desahogo que significó haber pasado a una democracia moderna: ya esto venía fraguándose al haber liquidado sus predecesores el aparato franquista. Pero, en fin, él capitalizó el haberse consolidado un despegue económico sobresaliente.

Como contrapartida, se señalan los cada vez más reiterados escándalos financieros y de corrupción gubernamental. Igualmente en el campo económico, se hace notar el desempleo, que alcanza un 22%, doble de la media europea. Se señalan también en este desgaste de Felipe González, los grupos a nivel de gobierno que actuaron contra la ETA parece que durante años (similares a los escuadrones de la muerte de estas tierras).

Pero no olvidemos que los verdaderos perdedores y ganadores son los integrantes de la sociedad. Y aunque no suele señalarse, Felipe y su partido le habían inferido tremendos daños. Y eran cosas clamorosas, que al cabo de estos años originó una gran cuota de deterioro de España. Y eso no se olvida. A la gente, a veces, se le engaña con el espejuelo (lo que dicen que los conquistadores daban a los indígenas, espejitos por oro...) de un aparente progreso en lo económico. Este falló... y quedaron ante la vista del electorado las verdaderas lacras que introdujo o consolidó el gobierno de González. Veamos algunas de ellas: es bueno escarmentar en cabeza ajena.

*En primer lugar dejó de respetarse la vida: desde la concepción (el aborto fue legalizado y trivializado) hasta la muerte (con barruntos de legalización de la eutanasia).

*La familia, verdadero puntal de la sociedad, quedó debilitada por una legislación en desacuerdo con el sentido cristiano del pueblo.

*Se añade a ello la legalización y uso superficial y masivo del divorcio.

*La libertad de enseñanza fue debilitada con trabas legales.

*Liberalización de la pornografía y facilitación de la publica inmoralidad por una legislación intencionalmente insuficiente.

Como consecuencia de toda esa política -lo que señalamos es una parte- se notó el declive moral cada vez más acusado en la sociedad española. Todo ello parece señalar claramente por qué ha perdido Felipe en estas elecciones.

¿Y qué afecta todo esto a Guatemala? Pienso que es una enseñanza singular, logre o no Aznar -el opositor de Felipe- consolidar un nuevo gobierno.

Lo primero, quizás, es que no se puede ser miope cuando está en juego la salud de una sociedad. Lo económico es importante, pero no es lo único. Debe verse 'eso' y mucho más. No está de más recordar que los alemanes eligieron democráticamente a Hitler, quien llevó a Alemania a un gran despegue económico... Otra consecuencia clara es que no se puede jugar con los valores esenciales de siempre que componen una sociedad, como era el caso de la española y es la de muchos de nuestro países en América.

Otra, quizá la última por señalar, es que los valores éticos fundamentales, igual que pueden corromperse desde arriba, donde realmente se fraguan, se defienden e impulsan es desde abajo. Así ha ocurrido, así debe seguir ocurriendo. Y esto es responsabilidad de todos. Los valores cristianos, no lo olvidemos -no seamos miopes- son de tal fuerza que crean un marco de confianza -lo demuestra la historia- en la razón humana, propician una actitud de respeto hacia todas las realidades -especialmente hacia el hombre- y proporciona un impulso moral que lleva a empeñarse desinteresadamente en la búsqueda y difusión de la verdad. Y construir un orden social más justo, no sólo en el equilibrio del bienestar sino también en un desarrollo integral de las personas, es tarea que incumbe a todos y cada uno de nosotros.

No esperemos que las cosas nos las arreglen sólo 'desde arriba', se llame a eso partido político, sindicato, gremial, iglesia, oficina u organismo. El construir ese orden social basado en los valores tradicionales -que son buenos humanamente para todos- es tarea de todos, en la que todos debemos empeñarnos. Es un reto, pero sólo así se logrará una paz permanente.

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