LOS MOON, LAS SECTAS Y OTRAS COSAS MAS
Mucho se ha hablado de los Moon. Muy en esquema, su doctrina se basa en una obra escrita por Moon en 1957 (Principios divinos) en que hace unas interpretaciones de la Biblia que algunos califican de quiméricas, además que caprichosas. Jesús fracasa en su misión: ésta la hace ahora Moon, un segundo mesías, que con su esposa -la cuarta-, la nueva Eva, son los padres de la familia moonista. En fin...
A propósito del tema, hay dos cosas, quizá relacionadas: la reacción de una sociedad como la actual que se caracteriza por el relativismo ético; y el uso confuso de la palabra secta.
Muchos en la sociedad actual -no todos, afortunadamente- se manifiestan relativistas: todo vale. Pero, por otra parte, nuevas verdades han venido a sustituir a las antiguas y se imponen con contundencia. Una de ellas es precisamente: hay que ser relativo. No se pueden defender los valores de siempre, si no quiere uno ser tachado de integrista. En fin... Pero una sociedad sana, debe tener valores. No hay que tener miedo a defender lo bueno. aún respetando a los que uno considera equivocados. El relativista no respeta, le da todo igual. Y hace así mal a la sociedad, que si no tiene valores, muere. Lo demuestra la historia.
¿Cuando hay una secta? Se ha dicho de los moon que son secta porque son muy convincentes. Pero esto no es exclusivo de una secta. Ni malo en sí. Para ser convincentes basta que uno esté convencido. Sea verdad o no. Lo malo, lo propio de una secta, es cuando se anula la capacidad crítica de sus miembros, cuando usa técnicas que anulan la personalidad. Cuando se intenta convencer a sus miembros y a los demás utilizando procedimientos ilegítimos (hipnóticos, aislando de cartas, llamadas, visitas, periódicos, etc), o inculcando hábitos mecánicos de conducta.
Un "sectario" -el miembro de una secta- valora desproporcionadamente lo emocional sobre lo racional, con exposiciones tan entusiastas que caen en lo ridículo o enfermizo. Como en la repetición -a veces desesperante- de versículos, consignas. Para esto, a veces, hay un debilitamiento físico por medio de ayuno sistemático -nada tiene que ver con el ayuno cristiano-, con pérdida del autodominio y seguridad. Se confía -necesariamente- en la fuerza de su grupo y en la infalibilidad del jefe carismático. Calificar a un grupo de secta por ser proselitistas es otro slogan superficial. Exponer propias ideas es lógico, ideas que si son verdaderas atraen de por sí. Es signo de solidez de lo que se cree. Lo malo es no respetar la opinión ajena, la inoportunidad (los famosos altoparlantes...), la curiosidad oliscona en la vida de los demás (gente que se mete en tu casa...), el rechazo a la libertad. Son signos de una secta la intolerancia a formas y opiniones ajenas, la negación de valores fundamentales y la desestimación de lo ajeno al grupo, considerarse grupo selecto que se opone frontalmente -son agresivos- y desprecian radicalmente a los "no elegidos". En casos más clamorosos, adoptan ideas religiosas raras (el famoso cometa que lleva al suicidio...).
Los moon no son católicos. A este respecto es interesante hacer notar que en la Iglesia Católica no puede haber sectas. Cuando se ha señalado ha sido por superficialidad -no pensar, no analizar debidamente los datos reales- o para hacer un reproche indirecto al Papa y a los Obispos: ya que ellos son los que de continuo están verificando la pureza de la doctrina. Cuando ésta ha fallado, que es el caso de una secta, es evidente que abandona la Iglesia. De todas formas, el fenómeno de las sectas muestra la profunda religiosidad humana. Pero cuando se echa a Dios de la casa -de uno mismo-, se le puede colar una secta por la ventana: y esto sí es tremendo.