| ESTADO, POLÍTICA Y
PETRÓLEO
TRABAJO NO. 7
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ESTADO Y
PETROLEO VIDEO: http://es.youtube.com/watch?v=y5vGr0C5ZHY
GUIÓN El Estado. Siendo el Estado el macro sistema institucional
de la sociedad política, creación de la soberanía popular, no puede
decirse de manera estricta que “el Estado es soberano”. El soberano es el
pueblo, y el Estado es una institución a su servicio. Y como toda
institución es una mediación para el ejercicio delegado del poder soberano
del pueblo. El Estado, en el mejor de los casos, podría decirse que ejerce
delegadamente la soberanía popular, pero no en nombre propio, sino en el
del pueblo. El arrogarse el Estado el poder ejercer la soberanía en nombre
propio (en aquello tan repetido de que “el Estado es soberano”, que podría
aceptarse en un sentido amplio) es lo que se denomina fetichismo del
poder3. El poder político, que reside sólo en el pueblo, y que tiene al
pueblo como su única sede inalienable, cuando se atribuye a una
institución, es decir, cuando el que ejerce delegadamente el poder
pretende cumplirlo en nombre propio (y no como representante) se produce
la inversión de su sentido en cuanto oculta la verdadera fuente del poder.
Una pura apariencia, un fenómeno tapa la esencia. Es un fetiche. Es un
“dios hecho de la manos de los hombres” (como indica Marx citando un texto
semita). Esta inversión es la corrupción suprema de la política. El
político cree ahora ser el soberano, porque pretende tener “el monopolio
del poder”. Ha usurpado un lugar que no le pertenece: el ser la sede del
poder soberano, que sólo ostenta el pueblo como un todo. Los bienes existentes dentro de los límites del
territorio, en el cual se ejerce la soberanía del pueblo a través de las
instituciones creadas para su servicio, son patrimonio de la comunidad
política en su conjunto. Aquellas que quedan bajo el régimen de propiedad
común, administradas por el Estado, son bienes públicos. El petróleo, como
las riquezas del subsuelo, el agua, la electricidad, etcétera, son
igualmente públicos en Venezuela. |