CANDIDO – o el optimismo –
Jorge Miguel
Veizaga R.
Muchos conocen a Voltaire como
referencia obligada de ese período en la historia conocido como “El Siglo de las
Luces” por su obra filosófica y sus aportes a la “Enciclopedia”, sin embargo,
son muchos también los que desconocen que François - Marie Arouet más conocido como Voltaire, nacido en 1694 en
Francia, cultivó con mucha maestría y éxito, una combinación equilibrada de
literatura y filosofía. En las notas que siguen, se trata de mostrar los
principales rasgos de una de sus tantas obras: Cándido.
La historia de Cándido es la de un joven
que tiene que pasar por un sinnúmero de experiencias que terminan por construir
en él una existencia / personalidad sin duda muy particular y plena de mensajes.
Cándido, cuya inocencia hace de sus experiencias terribles lecciones de vida, es
el paladín del optimismo.
Desde el principio de la obra, Voltaire
juega con las ideas y conceptos, con las palabras y hasta con los nombres de los
personajes, haciendo de cada uno de ellos un arquetipo de ser humano, de
virtudes y defectos. Pero el Cándido de Voltaire no es solo literatura, la
Ilustración y todo el conjunto de ideas filosófico – revolucionarias hacen al
contexto al que necesariamente debemos referirnos para entender el mensaje de
Voltaire.
Desde una crítica al optimismo absurdo
de Leibniz / Pope, que concebía a éste como al “mejor
de los mundos posibles”, hasta la discusión sobre el bien y el mal, pasando por
la agresión (las guerras), las costumbres, la cultura y las estructuras
sociales, Voltaire hace un tratamiento abundante de cuestiones capitales para la
humanidad y su historia. En tal sentido, una de las ideas clave de “Cándido”
resulta ser la: Transformación. ¿Pero en qué consiste esa transformación?
Sigamos el relato parte por parte.....
Cándido, es expulsado de la casa en la
que había vivido sus primeros y mejores años, todavía recordando su primer amor
(la hija de su tutor) deambula sin rumbo ni oficio y experimenta castigos
físicos, conoce la crueldad de la guerra y la manera mecánica en que se suceden
miles de muertes terribles; en Holanda conoce luego la caridad, sufre un
naufragio en un viaje a Lisboa y luego aprende de un terremoto y su poder de
destrucción; después de sufrir los rigores de la Inquisición vuelve a encontrar
a su amada (a la que creía muerta), la rescata de su esclavitud asesinando al
amo, huyen juntos a Cádiz y luego hacia Buenos Aires donde el Gobernador
pretende a la amada de Cándido y éste, perseguido además desde España tiene que
huir hacia el Paraguay, allí es recibido por los Jesuitas, mas pronto y debido a
un fatal accidente, tiene que huir junto a su acompañante hacia lo profundo de
la selva y más allá.
Después de mucho andar por peligrosos
parajes, llegaron a El Dorado, y vieron la magnificencia no solo de las riquezas
en oro y piedras preciosas sino también, de la organización, armonía y paz en
que vivían sus habitantes, los extranjeros – por algún tiempo – vivieron y
disfrutaron de la felicidad reinante en aquel lugar, más pronto, Cándido decide
volver con las riquezas necesarias para crear un reino semejante al que
encontró. Después de un largo viaje y hasta su llegada a Venecia, ha perdido
casi toda la fortuna traída desde El Dorado, y ha conocido el engaño, y la
ambición humanas. Luego, en Constantinopla, logra re-encontrar y rescatar a su
amada de una deplorable situación, así como a otros de sus antiguos amigos.
Finalmente, Cándido decide establecerse y a pesar de algunas dificultades,
juntos comienzan a construir un proyecto: Cultivar un
Jardín....
La transformación se opera en Cándido
gracias a todas las experiencias que éste vive y va desde un optimismo absurdo,
pasando por la contemplación y meditación
- a veces inútil - sobre las “causas primeras y últimas” de las cosas,
hasta la decisión, de llevar adelante un proyecto de vida, que lejos de lo
ilusorio de los mundos utópicos o sociedades ‘perfectas’, trata de trascender
las “asperezas” de la vida a través del trabajo simple, cotidiano y lleno de
esperanza (la parábola del jardín). El optimismo ya no es un escape ilusorio a
la realidad, ahora se trata de dar lo mejor de uno mismo a través del trabajo
que es esperanza y libertad pues no tiene más ambición que la de vivir una vida
plena.
A la manera de su personaje, Voltaire
renunció a ese deseo de ser Rey, y optó por cultivar un jardín, retirado en
Ferney, y sin dejar de lado sus trabajos filosóficos,
hizo cuanto pudo por su pequeña comunidad, gestionar decretos y plantar
árboles..... su mensaje fue con palabras y con
ejemplo.
LITERATURA
Voltaire; Candide, Ed. Bordas, Paris,
1984.