El “Carajo” más célebre de nuestra historia

 

 

 

 

 

Jorge Miguel  Veizaga R.

 

 

Sin saber a ciencia cierta lo que en verdad dijo, todos los bolivianos recordamos a Dn. Eduardo Abaroa por su célebre: “que se rinda su abuela carajos!” Aquella frase simbolizó el nacimiento de uno de los más grandes héroes, por lo menos, de nuestra historia. Pero, ¿cuál es el significado o mensaje subyacente de ese pasaje en la historia nacional?, hay muchas cosas que se sobre-entienden y sub-entienden al recordar cada 23 de marzo la defensa de Calama y el heroico acto en el puente del Topáter; trataremos de rescatar los elementos más importantes de lo que pasó y de su significación para nosotros los bolivianos, nuestra historia y nuestro futuro.

 

Comúnmente se entiende como Héroe a aquella persona que ha realizado una acción que requería de mucho “valor”, en la antigüedad se decía de los héroes, que éstos eran hijos de un dios o diosa y un(a) mortal, es decir, los héroes estaban más cerca de la perfección y tenían más poder que el común de la gente. Desde un punto de vista religioso, los profetas y los santos serían los héroes que desde un lugar intermedio entre el cielo y la tierra ayudarían a los demás a alcanzar a Dios. Pero la historia de la humanidad abunda en héroes de todo tipo, y sus actos – a veces cubiertos con el velo de lo mítico, irreal y fantástico - han servido de guía para la humanidad entera en los más diversos ámbitos de la vida.

 

Si tomamos como ejemplo la mitología griega, veremos que ésta está plagada de Héroes, entre ellos podemos citar a: Prometeo, Perseo, Deucalión, Teseo, Hércules, los Argonautas, Héctor, Aquiles y Ulises entre tantos. Cada uno de aquellos héroes realizó hazañas formidables y tuvo tanto poder como para desafiar la voluntad de los dioses, muchos de sus actos fueron para servir y/o ayudar al pueblo, a su grupo social, muchos mataron a terribles monstruos y Prometeo fue capaz de robar el fuego divino para dárselo a los hombres. Por supuesto, sus actos tienen un doble sentido, el de la hazaña en sí misma y el acto simbólico lleno de significación: los monstruos pueden interpretarse como los defectos y males internos de una sociedad y/o persona, el fuego, regalo de Prometeo puede ser visto como la luz, la verdad, el conocimiento accesible a todos y no solo a una élite.

 

Así, cada cultura ha tenido sus héroes, desde los más oscuros tiempos, pasando por los caballeros de la edad media, los revolucionarios y soldados que ofrendaron su vida sin dubitaciones e incluso en la época contemporánea todavía existen los héroes y súper-héroes: Superman, Batman, y los personajes de tantas aventuras hollywoodienses. Todos ellos han tenido que ver – intencionadamente o no – con la formación de la identidad ya sea individual o social, los héroes han establecido una línea maestra (para los que vienen detrás) con el ejemplo de sus actos, aunque sea un único acto heroico.

 

Eduardo Abaroa nació en San Pedro de Atacama en 1838, fue industrial y activo comerciante, tuvo una vida familiar tranquila hasta cuando comenzó la Guerra del Pacífico. Los defensores de Calama – resueltos como estaban y con más patriotismo que armas – se habían organizado en varios grupos ante la posibilidad de un inminente y fuerte ataque chileno. Las crónicas que se han hecho de tal episodio, son variadas, pero todas coinciden en que Eduardo Abaroa, fue encargado – junto a un grupo de rifleros – de defender el puente del Topáter sobre el río Loa; la lucha fue cruenta, hubieron muchas bajas, y aunque todos lucharon bravamente, la superioridad del enemigo pudo mas. Abaroa – ya herido – quedó solo frente a la tropa chilena la cual le intimó rendición..... ya todos saben lo que respondió, prefirió la muerte antes que la humillación.

 

Bolivia ha sido cuna de Bravos y Héroes desde siempre, la lista es inmensa, el heroísmo de Abaroa es un mensaje no solo de patriotismo, el significado de su respuesta es la entrega total y sin reparos ni retaceos a un ideal, a una forma de vivir, íntegra y noble a la vez. Cuando muchos quieren una cosa, piensan otra y terminan por hacer algo totalmente distinto a lo uno y lo otro, el acto de Abaroa nos enseña que la fidelidad al ideal y la entrega total en el campo de batalla es lo único que se requiere para ser héroes. La explosión de su respuesta final – el carajo más célebre de nuestra historia – muestra la fuerza de su empeño y por eso es que hasta hoy se recuerda a ese hombre, y hasta hoy su nombre nos recuerda nuestro propio campo de batalla, nuestros proyectos, nuestro ideales, la cotidianeidad de nuestras existencias y las posibilidades que todos tenemos de ser también: héroes.

 

LITERATURA

 

Díaz Arguedas, Julio; Fastos Militares de Bolivia, Ed. Don Bosco, La Paz, 1971

Mercado M. Miguel; Guerra del Pacífico, Ed. S. I. Patiño, La Paz, 1956

 

Hosted by www.Geocities.ws

1