América Latina: largo viaje hacia sí misma

 

 

 

 Jorge Miguel Veizaga Rosales

 

La formación de la “identidad Latinoamericana” ha seguido un complejo proceso en el cual, más que una mezcla entre diferentes culturas y grupos humanos, se ha visto una yuxtaposición de las mismas. En ese sentido, el latinoamericano como un individuo, estaría entre el indígena y el señor español y sería el resultado de una yuxtaposición de una cultura hegemónica y otra dominada. “No somos europeos, no somos indios, sino una especie media entre los aborígenes y los españoles”[1].

 

Este hecho se observa claramente cuando el latinoamericano, por un lado, rechaza, castiga y es cruel con sus raíces aborígenes, y por otro lado, se humilla y es servicial con la clase “superior”.

 

El origen de la mencionada complejidad se encuentra en el carácter del proceso de mestizaje, en el modo en que se dio el coloniaje, que a diferencia del imperialismo greco – romano que era incluyente con las culturas conquistadas, el coloniaje español solo asimila a condición de que los indígenas dejen de lado, atrás, su propia cultura. Así, la América colonial se construye sobre los restos de la América aborigen.

 

Este tipo de colonialismo hace tan inferiores a las colonias que ni aún en la crisis de 1810, lo españoles americanos son dignos de colaborar a la metrópoli, al contrario, son castigados por pretender igualar la pureza de los ibéricos, mezcla ellos mismos de europeos y africanos.

 

Ante el forzado distanciamiento de los americanos respecto de diversos roles de gobierno y gestión, éstos se ven dispuestos a la emancipación y por consiguiente, a la improvisación en el gobierno y la gestión, teniéndose al fin, dos opciones: reproducir y/o mantener el orden político – cultural de los españoles o romper con el pasado y buscar en otras culturas / sociedades, la civilización.

 

En tal afán, entre uno y otro extremo o vicio, dolor y aparente victoria, la identidad latinoamericana ha ido imitando, sobreponiéndose, construyéndose: “Identidad cultural complicada y, por serlo, original. Experiencia de hombres en extraordinarias y complicadas situaciones que, por serlo, viene a ser su original aportación a la historia, y a la cultura del hombre. Del hombre sin más, en sus múltiples expresiones”[2].

 

 

A manera de síntesis del documento:

 

Zea, Leopoldo (Compilador); Fuentes de la Cultura Latinoamericana, Colección Tierra Firme, Tomo I, Editorial Fondo de Cultura Económica, Primera Edición, Ciudad de México, 1993.



[1] Simón Bolívar, “Discurso ante el Congreso de Angostura, el 15 de Febrero de 1819”, en Doctrina del Libertador, Biblioteca Ayacucho, Caracas, 1976. Citado por Zea, Leopoldo; 1993: 289.

[2] Zea, Leopoldo; 1993: 298.

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